La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

En espera de lo que haga el PSOE

Pasada la marea de opiniones tras el resultado de las elecciones en Galicia y País Vasco, lo que se impone ahora es una lectura serena de la nueva realidad surgida de las urnas, en especial por parte del Partido Socialista que está en el origen de la crítica situación que atraviesa España. Hasta ahora, la postura de oposición radical adoptada por el PSOE tras su sonada derrota en las elecciones generales del pasado año, ha consistido en ocultar su responsabilidad en la génesis de las crisis económica y política y en atacar sin pudor alguno al Gobierno. Más aún: se ha sumado a las algaradas callejeras así como a las irresponsables huelgas generales promovidas por los sindicatos de clase, sin proponer alternativas posibles a las medidas de austeridad a que se ha visto obligado el Gobierno de Mariano Rajoy para reducir el déficit y mantener la confianza de los mercados. Y más allá de esta política de oposición irresponsable, algunos de sus dirigentes, como el secretario general del partido en Madrid, han optado por la recuperación de un lenguaje que recuerda la época más siniestra de nuestra reciente historia.

A la vista de lo que ha ocurrido en las elecciones del domingo, es evidente que este radicalismo sin sentido no ha sido el más apropiado para recuperar la confianza del electorado que perdió el pasado año. Pero a pesar de su debilidad, lo que ahora se espera del PSOE es no solo un cambio, acaso necesario de liderazgo, sino de estrategia política porque lo que se cierne sobre España supera con creces la crisis económica con el reto separatista que se perfila tanto en el País Vasco como en Cataluña. Si es cierto que las derrotas suelen devolver la sensatez a los derrotados, lo que ahora se espera del PSOE es que se levante con los ojos muy abiertos a la realidad, desmonte su inútil estrategia de demolición del Gobierno y recupere el espíritu de la transición para afrontar, junto al Partido Popular, los desafíos al Estado de Derecho que están a la vuelta de la esquina.