Además, abogó por la transformación integral de la persona, abarcando todas sus dimensiones, afirmando que “el primer capital que hemos de salvaguardar es el hombre, centro y fin de toda la vida económica y social”.
Para Mons. Milián, es necesario defender las políticas de protección a la familia porque “sin familia, sin protección a la familia y a la natalidad, no habrá salida a la crisis”. “Animo a acoger la invitación a la fe, la caridad y la esperanza para avanzar como propone Cáritas por caminos de unidad, solidaridad, libertad, justicia y paz”.
Por su parte, Rafael del Río dijo que los datos recogidos en la memoria quieren ser “una ventana abierta a la esperanza”. “En Cáritas sabemos que las soluciones son posibles aun en tiempos difíciles como éstos”, y ofrece salidas “donde nadie creía que pudieran existir alternativas”. Se trata de “un compromiso que también compete a las instituciones públicas, al bien común y a poner siempre a la persona por delante del número a la hora de asimilar medidas políticas”.
Color esperanza
Asimismo, el secretario general de Cáritas adelantó que el cantante argentino Coti ha cedido sus derechos de la canción “Color esperanza” para un corto, canción que ha sido escogida porque “creemos que como cristianos tenemos la obligación de tener esperanza”. “Llevamos años reaccionando ante la crisis y ha llegado el momento de que construyamos otra sociedad, que nace de nuestra fe en Jesucristo”.
Y es que “cuando uno hace camino con los más pobres, se pueden construir muchas cosas y vivir de otra manera”. “Son, añadió, chispas de esperanza en medio de las turbulencias”. “Es el tiempo de la esperanza”.
También destacó que “en momentos donde la cooperación internacional al desarrollo disminuye, Cáritas crece”, explicando que sólo 50 de los 250 millones de euros de Cáritas se gestionan desde los servicios centrales pese a que han decrecido los fondos públicos, “como todas las políticas sociales, Cáritas no es una excepción”. Así, ha hizo cuatro llamamientos: a la comunidad cristiana, para agradecer que ha respondido y sigue respondiendo; a la sociedad en general, porque la solidaridad de la crisis comprende a todos; a las instituciones económicas, para que la cuenta de resultados sea lo único; y al Gobierno, para que las políticas para los más pobres sean lo primero y, a partir de ahí, las demás”.
El sentimiento de la gente que vive en esta situación de crisis y desempleo, ha dicho, es de “desesperanza, frustración, culpabilidad, asilados de la sociedad, autoestima baja y necesidad del otro”. Y destacó que necesitan a alguien que “escuche y sustente”.
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