La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Santos para una nueva misión

Sólo con cristianos que den testimonio de vida convincente será posible la nueva evangelización. Éste es uno de los mensajes centrales que lanza el Papa en el Año de la Fe. Se entiende así que en los primeros compases de este tiempo fuerte en la vida de la Iglesia, mientras Roma acoge un importante Sínodo de Obispos de todo el mundo, Benedicto XVI celebre con ellos la canonización de siete nuevos santos, entre ellos una religiosa española. Sus vidas demuestran que la santidad no conoce barreras. Hay una piel roja y un joven mártir filipino del siglo XVI. También hay grandes misioneros europeos, y santos de las pequeñas cosas cotidianas. La alemana Ana Schäffer, por ejemplo, convirtió su lecho de enfermedad en un lugar que irradiaba una alegría capaz de atraer a personas desde muy lejos. Tampoco le detuvo la enfermedad en sus últimos años a la catalana Carmen Sallés.

La congregación que fundó, las Concepcionistas Misioneras de la Enseñanza, dio un gran impulso en la España del siglo XIX a la promoción de la mujer y a la educación de los niños y jóvenes de las clases populares. Esa gran labor continúan realizándola hoy las Concepcionistas en casi 20 países. Hoy, Día del Domund, la Iglesia agradece su servicio de forma especial, sin olvidar al resto de misioneros españoles, alrededor de 15 mil, que viven repartidos por todo el mundo. Son un ejemplo elocuente de que, cuando la fe vive con coherencia, produce frutos de la mejor humanidad. Y esto que se verefica en lejanos territorios de misión, vale igual para la vieja Europa.