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“Retomar el mismo fervor apostólico de las primeras comunidades cristianas”: Domund 2012

“El hijo del hombre ha venido a servir y dar su vida en rescate por la multitud”, son las palabras que resonaron esta mañana en la Plaza de San Pedro, en el marco de la Santa Misa para la Canonización de 7 nuevos santos pero también, celebración del Domund, Domingo Mundial de las Misiones. “El hijo del hombre ha venido a servir y dar su vida en rescate por la multitud”, fue el versículo tomado del Evangelio de san Marcos, capítulo 10 que introdujo las palabras del Papa para explicar que éste texto “manifiesta el sentido de la misión de Cristo en la tierra, caracterizada por su inmolación, por su donación total”.

Sobre las palabras del evangelista y aludiendo a la celebración anual del día de las Misiones, en el penúltimo domingo del mes de octubre, el Papa quiso recordar que “la Iglesia las escucha con particular intensidad y reaviva la conciencia de vivir completamente en perenne actitud de servicio al hombre y al Evangelio, como Aquel que se ofreció a sí mismo hasta el sacrificio de la vida.

En el mensaje de Benedicto XVI para el Domund 2012, destaca que “la misión ad gentes debe ser el horizonte constante y el paradigma en todas las actividades eclesiales, porque la misma identidad de la Iglesia está constituida por la fe en el misterio de Dios, que se ha revelado en Cristo para traernos la salvación, y por la misión de testimoniarlo y anunciarlo al mundo, hasta que Él regrese”.

Existen testimonios de laicos comprometidos y misioneros que han llegado a pagar con su propia vida el anuncio del Evangelio Hoy, Benedicto XVI en su mensaje nos recuerda que «El encuentro con Cristo como Persona viva que colma la sed del corazón puede sólo conducir al deseo de compartir con otros el gozo de esta presencia y de hacerlo conocer para que todos la puedan experimentar» (Mensaje 2012).

En éste ámbito de la celebración del Domund 2012, recordamos que en días pasados se hizo público el mensaje del Secretario General de la Obra Misionera Pontificia de la Propagación de la Fe, el padre Timothy Lehane Barrett, SVD, que pone en especial sintonía esta celebración mundial con la celebración del 50 º aniversario del inicio del Concilio Vaticano II, el Sínodo de los Obispos sobre el tema de la Nueva Evangelización y la apertura del Año de la Fe, que tal como señala el Padre Lehane son eventos que nos ayudan a discernir nuestra fe y percibir con ojos siempre nuevos las maravillas que Dios hace por nosotros.

De hecho destaca que la misión es el pilar fundamental de nuestra experiencia de la Iglesia y la promoción de la misión es esencial si queremos comprender verdaderamente lo que somos como seguidores de Jesús. “Antes del Vaticano II, la misión fue asignada a las diferentes congregaciones e institutos religiosos, que estaban en la vanguardia del mandato misionero. Desde entonces, la tarea se ha hecho compromiso de todo el Pueblo de Dios, ya que cada persona a través de su bautismo y el don del Espíritu Santo, está llamada a desempeñar un papel activo en la vida y misión de la Iglesia”.

La Misión ad gentes “debe ser el horizonte constante y el paradigma” de todo empeño eclesial. En su mensaje de este año Benedicto XVI dice que «necesitamos retomar el mismo fervor apostólico de las primeras comunidades cristianas que, pequeñas e indefensas, fueron capaces de difundir el Evangelio en todo el mundo entonces conocido mediante su anuncio y testimonio».

Otro aspecto de la Misión comprende que cada Iglesia debe volver a comprometerse a la universalidad de la actividad misionera. El Secretario General de la Obra Misionera Pontificia de la Propagación de la Fe, el padre Timothy Lehane Barrett recuerda sobre este aspecto que la misión está allí donde las personas nos necesitan, está en las fronteras culturales y geográficas, está en las situaciones del nuevo ateísmo o en la apatía hacia la vida espiritual y la práctica de la fe; está en los desafíos de la injusticia o de la cultura de la muerte.

El Domingo Mundial de las Misiones organizado por la Obra Misionera Pontificia de la Propagación de la Fe, es un día reservado para los católicos de todo el mundo para renovar su compromiso con la actividad misionera universal. Se trata de «un día importante en la vida de la Iglesia, porque enseña cómo dar: como una ofrenda hecha a Dios, en la celebración eucarística y para todas las misiones del mundo» (RM 81).