La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Una nueva evangelización para la supervivencia de Europa

Europa tiene hoy «un gran peso» en el mundo, «tanto económico, como cultural…, pero debe encontrar todavía su identidad para poder hablar y actuar según su responsabilidad». La frase no es de ninguno de los líderes reunidos en Bruselas, sino del Papa. El futuro de Europa es una de las grandes preocupaciones para la Iglesia, aunque a la inversa, la salud espiritual de los europeos debería ser motivo de preocupación para quienes se consideran europeístas… No es casualidad que, mientras en el Sínodo de los obispos se habla de la nueva evangelización, en Bruselas se esté abordando la propia supervivencia de la Unión Europea, como viene sucediendo últimamente en cada Cumbre europea.

Benedicto XVI, en un documental que han podido ver los padres sinodales, se lamenta del devenir materialista de una Europa que se ha ufanado de su progreso y ha renegado de su historia y tradiciones. Ese modelo ha fracasado. No se trata sólo de la crisis económica, que ha golpeado a los distintos países de manera desigual. Todo el continente afronta la terrible amenaza del envejecimiento de la población, que hace inviable el modelo social europeo. La gran pregunta es si la generación actual de europeos está preparada para este gran reto y hay serias dudas a la vista de cómo muchos se empeñan en buscar respuestas en ideologías fracasadas hace décadas. Es preciso recuperar, dice el Papa, ese alma cristiana de Europa, capaz de abrirse «a todo lo que es razonable», con confianza en la razón y en la libertad, desde las raíces que han dado a Europa sus grandes valores.