La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

“La misión cambia, lo que no cambia es el motivo por el que los misioneros actúan”

E.C.- La Universidad Pontificia de Comillas acogió ayer una mesa redonda en el marco de las actividades organizadas con motivo del Domund de este año, que la Iglesia celebra el próximo domingo, 21 de octubre. En la mesa, presentada por el presidente de CONFER, P. Elías Royón, participaron tres misioneros que residen actualmente en lugares conflictivos:  Mons. Ángel Garachana, obispo de San Pedro de Sula (Honduras), la Hna. Expedita Pérez, Misionera Camboiana en Egipto y el P. Álvaro Palacios, Misionero de la Consolata en Etiopía. 

En su intervención, el P. Elías Royón recordó que el Domund adquiere este año un significado especial al coincidir con el 50 aniversario del Concilio Vaticano II, la apertura del año de la fe y el comienzo del Sínodo de Obispos sobre nueva evangelización. A su juicio, el lema de este año “Misioneros de la fe”, es “un acierto y sintetiza estos importantes acontecimientos que tienen en común la finalidad de toda la Iglesia: anunciar a Jesucristo”.

Para el P. Elías Royón, el ejemplo de estos tres misioneros en Honduras, Egipto y Etiopía, que muestran” cómo es y hasta dónde llega el compromiso de la vida consagrada”. Y afirmó: “Somos elegidos y enviados a evangelizar, ésta es la esencia de la misión de la Iglesia que tiene el deber de anunciar el Evangelio de Jesucristo”. Los misioneros, prosiguió, son quienes “ensanchan las fronteras culturales y religiosas de la Iglesia”.

En este sentido, sostuvo que “la iglesia evangeliza cuando hace renacer cada persona a través de la experiencia de la muerte y resurrección de Jesucristo. Con el Domund, cada Iglesia es más misionera, más católica y más universal” porque comparte la fe y la estimula “para ser testigos misioneros en nuestra sociedad en un momento de cambio tan profundo como el que estamos viviendo”.

Mons. Ángel Garachana, Obispo de San Pedro de Sula (Honduras), es burgalés y claretiano y, en la actualidad, presidente del Departamento para la Vida Consagrada del CELAM y vicepresidente de la Conferencia Episcopal hondureña. Se encuentra en uno de los lugares de mayor violencia de América, con una población que se ha incrementado de manera considerable en los últimos cien años y que sufre 20 asesinatos diarios, es decir, 7.200 al año. Allí, residen 39 misioneros españoles: 8 sacerdotes diocesanos, 14 sacerdotes religiosos, 16 misioneros laicos y un obispo, que trabajan por promover y defender la vida humana de los más afectados por la pobreza, la injusticia y la violencia en un lugar donde el narcotráfico y la violencia de los cuerpos de seguridad es el pan de cada día.

Alertó de que muchas familias sufren la “desestructuración familiar y el deterioro moral de la conciencia moral y colectiva”, que supone el modelo cultural dominante. A su juicio, “la violencia es un virus mortal, que afecta a todo y a todos, rompe tejido relaciones familiares y sociales”.

En Honduras, dijo “hay mucho dolor”, y se ha perdido “el valor sagrado de la vida humana, aterra  el sadismo con el que muchas veces se mata”. Y abogó por la necesidad de implicar a miles de laicos en la vida pastoral de las comunidades parroquiales, mostrando su cercanía a los que sufren y anunciar el Evangelio de la vida en privado y público, formando la conciencia moral-social para así conseguir construir la paz. “Como Iglesia tenemos la obligación de defender  la justicia y respetar la vida humana”.

Educación para el diálogo interreligioso

 Por su parte, la Hna. Expedita Pérez, Misionera Camboiana en Egipto, habló de las dificultades en las relaciones con el Islam. Así, describió la situación social de Egipto con su experiencia durante los nueve meses que lleva en el país. Recordó que desde la revolución, hace ahora un año y medio, la pobreza ha aumentado porque el  turismo ha descendido. Explicó que un 40% de la población vive por debajo del umbral de la pobreza y que las más afectadas son las mujeres, ya que el  56% están sin alfabetizar.

Comentó que tras la revolución la intolerancia frente a los cristianos ha crecido en el interior de la ciudad y ha aumentado la intolerancia en el interior de las escuelas. “Los problemas religiosos entre cristianos y musulmanes se reducen a dos grupos fuertes fundamentalistas. El resto de los musulmanes son gente moderada que convive pacíficamente con los cristianos”, afirmó.

También relató que “la evangelización en Egipto es la materia esencial pero no se respeta el derecho de los cristianos”. Por ello, apostó por “el despertar de los cristianos”, para que participen activamente en el campo político.

 

Finalmente, intervino el P. Álvaro Palacios, Misionero de la Consolata en Etiopía. Nacido en Valladolid, desde hace muchos años vive en un ambiente de guerrilla en uno de los países más pobres del planeta con guerra, hambrunas y sequías constantes. “Una de las dificultades como misionero más grande es transmitir a la sociedad española un concepto sobre Etiopía para completar su conocimiento. El problema es que, a veces, hablamos de hechos y realidades. La Iglesia en España tiene que transmitir lo que significa de verdad ser misionero”, manifestó.

De esta manera, aludiendo al lema de este año, “Misioneros de la fe”, dijo que “es lo que nosotros tenemos que transmitir”. Y es que “la vocación cambia la misión, las cosas cambian, la misión cambia lo que no cambia es el motivo por el que los misioneros actúan”. Así, aseguró que “se necesita ayuda, acompañamiento, consideración a los misioneros porque si el nombre de Cristo, se ofrece es gracias a los que os representan allá. La misión no es nuestra, es de todos”.

“La persona recibe a otra persona, el pan y otras cosas vienen acompañando. Lo primero es el motivo de por qué esa persona está allí y no en otro lugar. La presencia misionera es fundamental”. Y concluyó afirmando que “si esa fe es de todos, vamos a hacer algo para transmitirla”.

Finalmente, intervino el Director de Obras Misionales Pontificias, D. Anastasio Gil, quien agradeció la presencia de los misioneros y dijo que “hay que admirarles pero poco, hay que ayudarles”. “Eso es lo que pedía Pío XII”. En la actualidad hay 14.000 misioneros españoles que anuncian el Evangelio en los cinco continentes con una “entrega radical”.