La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

El Arzobispo de Valencia anima a “profesar en público la fe, sin ambigüedades ni escondernos”

El arzobispo de Valencia, Mons. Carlos Osoro, abrió el pasado viernes, 12 de octubre, el Año de la Fe convocado por el Papa Benedicto XVI, con una Eucaristía celebrada en la Catedral de Valencia ante más de mil personas que llenaron el templo.

En la misa, en la que concelebró su obispo auxiliar, monseñor Enrique Benavent, y un centenar de sacerdotes, Mons. Osoro pidió a los fieles valencianos que vivan el Año de la Fe “con el anhelo y la tensión positiva de volver a anunciar a Jesucristo, de confesar la fe en él y de profesarla públicamente y sin ambigüedades, sin escondernos”, porque “¿es que hay que esconder a quien da sentido y profundidad a la vida humana y a la historia?”.

Con motivo de la apertura del Año de la Fe, la Catedral lució por primera vez seis tapices de lona de grandes dimensiones, colgando de los arcos góticos que separan la nave central de las laterales, con las imágenes de otros tantos santos valencianos, “testigos de la fe”: San Vicente Mártir, San Vicente Ferrer, Santo Tomás de Villanueva, San Juan de Ribera, Santa Teresa de Jesús Jornet y la beata Josefa Naval Girbés de Algemesí.

“Hacer resplandecer la verdad y belleza de la fe con nuestra propia vida”

“Nuestra tarea hoy es la misma que la de estos santos nuestros que han vivido la fe aquí, en Valencia, hacer resplandecer la verdad y la belleza de la fe con nuestra propia vida, como ellos lo hicieron, sin sacrificar la fe a exigencias encadenadas a cualquier cosa”, indicó el prelado.

“El anhelo que todos estos santos tuvieron de anunciar a Cristo en su tiempo es lo que tiene que provocar en nosotros este Año de la Fe”, reiteró Mons. Osoro, quien subrayó que “hoy más que nunca evangelizar quiere decir testimoniar una vida nueva transformada por Dios y así indicar el camino”.

Además, el Arzobispo invitó a celebrar el Año de la Fe de manera “digna y fecunda” y propuso a los fieles asumir “como obligación, como hacían los primeros cristianos” el aprendizaje del Credo “de memoria, pero no solamente para aprender unas palabras sino para vivir las consecuencias que tiene para nosotros esa confesión de la fe”. Igualmente, invitó a “tomar como obligación recoger del catecismo los contenidos fundamentales de la fe católica e incorporarlos a nuestra vida, como hicieron todos estos santos valencianos que hoy nos acompañan”.

En la misa, concelebrada por el Cabildo catedralicio, el consejo de gobierno de la diócesis y un centenar de sacerdotes, participaron más de mil fieles, en representación de las ocho vicarías territoriales de la diócesis También asistieron el rector de la Universidad Católica de Valencia, San Vicente Mártir, José Alfredo Peris, y la rectora de la Universidad Cardenal Herrera CEU, Rosa Visiedo.

Gratitud a los sacerdotes Miguel Payá, Javier Llopis y Jaime Sancho

Al comienzo de su homilía, Mons. Osoro expresó su gratitud por la organización del Año de la Fe a la comisión del Itinerario Diocesano de Renovación, presidida por el sacerdote Miguel Payá, y en la que han tomado parte especial el vicario de Evangelización, Javier Llopis, y el presidente de la comisión diocesana de Liturgia, Jaime Sancho.

Durante la Eucaristía, en la que intervinieron el Coro del Seminario Metropolitano y la Escolanía de la Virgen, se realizó la profesión de fe con el Credo Apostólico, en el que los fieles respondieron con aclamaciones. Al término de la Misa, todos los participantes cantaron el Himno de la Coronación de la Virgen de los Desamparados.

Para conmemorar la apertura del Año de la Fe, las campanas del Miguelete fueron volteadas a mano por los campaneros de la Catedral.