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Francisco Vázquez: “hay que ser misioneros en la defensa de la vida y de la libertad religiosa”

E.C.- Recordando que este año se cumple el 50 aniversario de la inauguración del Concilio Vaticano II y la apertura del año de la fe, Francisco Vázquez , ex embajador de España ante la Santa Sede, fue el encargado de pronunciar ayer el pregón del Domund, que la Iglesia celebra el próximo domingo día 22. En declaraciones a los medios a la entrada de la Catedral de la Almudena, destacó la labor misionera de evangelización que la Iglesia católica llevó a cabo a lo largo de la historia y recordó que con los misioneros llegaban escuelas, hospitales y la atención a los más necesitados… “Incorporaban los valores culturales de nuestra civilización a aquellos pueblos bárbaros, salvajes, paganos de los distintos continentes donde llegaban los misioneros”. Además, puso de relieve “la labor misionera de España”, lo que ha representado España en el conjunto de la Iglesia universal, sobre todo, por la labor evangelizadora de América. 

El ex embajador fue presentado por Francisco José Serrano Oceja, decano de la Faculta de Humanidades del CEU y moderador del acto. En su pregón, Vázquez se centró en la evangelización de América, África y Asia. Para ello, partió de una de las más de mil doscientas Iglesias que se encuentran en Roma y que albergan en su interior arquitectura, pintura y escultura, que “reflejan, dijo, el sentimiento de piedad y devoción de los hombres hacia Dios” y que “son la mejor expresión de la fuerza de la fe a través de los tiempos”: la antiquísima basílica dedicada a Nereo y Aquiles, que alberga en su interior “la grandeza de la vocación y el espíritu de los misioneros”. Se trata de frescos de los Doce Apóstoles, que narran la muerte en martirio de cada uno de ellos y que muestran “la valentía, la convicción y el espíritu de sacrificio de los Apóstoles”.

Evangelización de los pueblos

Describió cómo el cristianismo en muy pocos años se expande por el mundo antiguo y cómo a los Doce les siguieron hasta hoy una multitud de evangelizadores, que “incorporaron los valores culturales propios de la tradición judeo-cristiana”. Y es que “la cristianización quiere decir la evangelización de los pueblos”, englobando en ella los principios de solidaridad, igualdad y caridad.

Asimismo, Vázquez resaltó cómo, además de predicar y bautizar, los misioneros enseñan y curan, fundan escuelas y hospitales, enseñan la protección de las personas y los más débiles, predican la paz y la caridad y establecen las normas del derecho como reguladores de personas que tienen que buscar el bien común. “La iglesia misionera es también la iglesia civilizadora”, dijo, desde el siglo V en Irlanda o el envío de misioneros a Inglaterra en el siglo VI. “La Europa que hoy que conocemos con los valores y principios democráticos e ilustrados que constituyen su esencia tienen su origen en toda la red de monasterios y todo el trabajo de los misioneros”, afirmó. Y “la Europa de entonces amplió sus fronteras gracias a la iglesia misionera”, agregó. Pero, a su juicio, “la más importante y hermosa de las páginas de la Iglesia misionera” es la que protagonizó España con la evangelización de América, que se contradicen con los “tiempos de cierta incomprensión y hostilidad hacia la iglesia y la propia idea de España”, que vivimos hoy.

Recordó que las órdenes religiosas españolas pusieron 26 universidades en funcionamiento y que, como huella de aquello, quedan nombres relacionados con la misión, que expresan “inconfundiblemente su origen misionero”: San Francisco, Los Ángeles, San Diego, Sacramento, San José, San Antonio… Además, puso de manifiesto que “la Iglesia denuncia la esclavitud, defiende que todos los hombres son hijos de Dios y todos –incluidos los indígenas- son iguales”, una labor, reconoció, que llega hasta nuestros días con el ejemplo de San Damián o la beata Teresa de Calcuta.

Semillero de vocaciones

Sin embargo, “la iglesia misionera de hoy se sigue nutriendo del testimonio ejemplar de la sangre de sus mártires” e hizo alusión a los jesuitas españoles en América, los cartujos en Argelia, las persecuciones a cristianos en el mundo porque “la iglesia misionera que en muchas partes del mundo sigue siendo la iglesia del silencio”. A su juicio, “los católicos de todo el mundo debemos sentirnos orgullosos de la labor histórica y existencial que la iglesia ha llevado a cabo en la historia y el progreso de la humanidad”. Y concluyó recordando que España, junto con Italia, es el primer país “semillero de vocaciones”, con más de 14.000 en los cincos continentes, entre ellos, 120 obispos y 750 laicos. “Son el paradigma de la solidaridad con los más necesitados”. «Hoy, el relativismo y la descristianización nos obligan a ser misioneros en la defensa de nuestros compromisos: la defensa de la vida, de la libertad religiosa y educativa», señaló.