La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Arabes, judíos y cristianos, condenados a respetarse

Octavio Roncero, periodista

Es muy posible que llegue el día en el que árabes, judíos y cristianos estén unidos y, con palabras del Papa Benedicto XVI  ”entiendan que los hombres son hermanos…”… Estas palabras fueron dichas ante la imagen a Maria, Nuestra Señora del Líbano “entorno a la cual se encuentran los cristianos y los musulmanes” recordó  el Santo Padre durante su viaje apostólico al Líbano, en las que abogó, con “la ayuda de Dios” a “trabajar con ardor por instaurar la paz necesaria para una vida armoniosa entre hermanos,    no importa la proveniencia o convicciones religiosas” .

Llegó el Papa al Líbano en un momento particularmente triste para el mundo entero. Un documental desgraciado sobre Mahoma, exhibido en los Estados Unidos, levantó la cólera de muchas personas en  los países musulmanes,al tiempo que proseguía la guerra de Siria. No le importaron la proximidad del conflicto armado ni la violencia desatada en el mundo árabe. Sabia y sabe, que entre sus muchas misiones hay una particularmente importante: el entendimiento de las tres grandes religiones que adoran a un solo Dios.

Quiénes somos nosotros para rasgarnos las vestiduras por unas acciones, desde luego exageradas, cuando, sigamos con las palabras de Benedicto XVI, “hemos visto que también en el campo del Señor hay siempre cizaña” y, sigue, “hemos visto que en la red de Pedro también hay peces podridos, que la fragilidad humana también está presente en la Iglesia, que la barca de la Iglesia también navega con viento contrario…”

Sus palabras fueron dichas con motivo de la apertura del Año de la Fe y del cincuenta aniversario del inicio del Vaticano II.  También fueron suyas las dirigidas durante su viaje apostólico al Líbano  en las que dijo “apelo a los países árabes de modo que, como hermanos, propongan soluciones viables que respeten la dignidad de toda persona humana, sus derechos y su religión. Quien quiere construir la paz debe dejar de ver en el otro un mal que debe eliminar. No es fácil ver en el otro como una persona que se debe respetar y amar, y, sin embargo, es necesario, si quiere construir la paz, si quiere la fraternidad…”