La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)
Analiza en esta entrevista la situación de los católicos en este país

Monseñor Miguel Maury, Nuncio en Kazajstán: «España ha sabido encarnar y difundir los grandes ideales cristianos y sería triste despojar a las generaciones futuras de ese inmenso patrimonio espiritual»

Monseñor Miguel Maury, nuncio en Kazajstán analiza en esta entrevista la situación de los católicos en este país  y la importancia de la fe en la historia no solo poasada sino actual de España. Para monseñor Maury, España sin la fe católica no sólo resulta incomprensible, sino que se convierte en una triste caricatura de sí misma. «España ha sabido encarnar y difundir los grandes ideales cristianos y sería triste despojar a las generaciones futuras de ese inmenso patrimonio espiritual al que tienen derecho». El nuncio en Kazajstán advierte también que en nuestro país hace falta una regeneración no sólo económica sino sobre todo espiritual, para redescubrir que nada da mayor alegría y serenidad en esta vida que la fe en Jesucristo.

Monseñor, ¿desde cuándo es Nuncio en Kazajstán? ¿Qué sintió cuando el Santo Padre lo nombró Nuncio en ese país?

El Papa Benedicto XVI me nombró Nuncio en mayo del 2008. Llevo por tanto más de cuatro años en Asia Central, también como Nuncio en Kirguizistán y Tayikistán.

Representar al Santo Padre en esas tierras se me presentó como un honor pero al mismo tiempo como un reto. Es cierto que yo llevaba ya 21 años en la carrera diplomática de la Santa Sede y que estaba preparado para tal servicio, pero nunca había trabajado directamente en países ex soviéticos  ni con las condiciones climáticas de Astana, la capital de Kazajstán, sede de la Nunciatura, que tiene un invierno de seis meses bajo cero, con puntas de -50 grados.

¿Cuántos son los católicos, qué labor realiza la Iglesia, con cuántos misioneros cuenta?

Los católicos son una pequeña minoría, el uno por ciento de la población, unos 140.000 fieles en su mayoría descendientes de los alemanes, polacos, lituanos… deportados  en tiempos de Stalin a los gulag de las estepas de Siberia y Asia Central. La Iglesia se dedica fundamentalmente a mantener la vida espiritual y sacramental de esos fieles, que durante décadas se vieron privados de sacerdotes. Poco a poco van surgiendo vocaciones locales. En la actualidad hay unos 60 sacerdotes misioneros y unas cien religiosas, principalmente polacos. En estos últimos veinte años han surgido cuatro conventos femeninos de clausura y un pequeño monasterio benedictino. Están presentes además distintos movimientos y realidades eclesiales como el Camino Neocatecumenal, Comunión y Liberación o el Opus Dei. En Tayikistán, donde en cambio trabajan misioneros argentinos, la Iglesia desarrolla una misión social al servicio de una población casi exclusivamente musulmana.

¿Cuáles son las confesiones religiosas mayoritarias en Kazajstán, existe respeto y libertad religiosa, cómo es la convivencia entre los distintos credos?

En aquellos países la pertenencia religiosa es casi un elemento fundamental de la propia identidad étnica y nacional. Los kazajos son musulmanes, los rusos ortodoxos. Eso no quiere decir que conozcan o practiquen la propia fe, sino que se identifican como tales. En teoría, por tanto, el 60% de la población es musulmana y el 30% ortodoxa rusa. Existen además bastantes grupos minoritarios. Desde hace un año hay una nueva ley que regula la vida religiosa en Kazajstán. También en los otros países de Asia Central han cambiado la legislación religiosa en sentido restrictivo. Esos países han pasado de la persecución soviética, a la libertad indiscriminada y de ésta a un tratamiento diferenciado de las distintas confesiones religiosas, privilegiando a las confesiones con mayor raigambre histórica y obstaculizando el desarrollo de las sectas que consideran perjudicial. La convivencia entre los responsables de las religiones tradicionales y mundiales es correcta e incluso de buena cooperación en temas extra-religiosos. A ello ha contribuido en gran manera la política de concordia inter-confesional promovida por el Presidente de la República Nursultan Nazarbayev.

Usted procede de un país con indudables raíces cristianas, hoy por muchos olvidadas ¿qué le diría a sus compatriotas al ver cómo otras gentes que no han tenido esa oportunidad viven hoy sus ideales religiosos?

Les diría que un pueblo que pierde su alma se convierte en un cadáver. Rusia lo ha experimentado en su propia carne y por eso ha vuelto a sus raíces ortodoxas ¿que sería Arabia Saudita sin el Islam, aparte de un desierto? Pues lo mismo, España sin la fe católica no sólo resulta incomprensible, sino que se convierte en una triste caricatura de sí misma, dicho sea con el mayor de los respetos para aquellos que creen no tener fe, pero que comparten con nosotros, eso sí, el rico patrimonio cultural y moral generado por ella a lo largo de los siglos. Les diría que la historia nos muestra cómo España ha sido grande y ha tenido una gran proyección en el mundo, justo por haber sabido encarnar y difundir los grandes ideales cristianos, tan presentes por otra parte en nuestro idioma, en nuestro arte, en nuestra cultura y que sería triste despojar a las generaciones futuras de ese inmenso patrimonio espiritual al que tienen derecho. Les diría finalmente que nos hace falta una regeneración no sólo económica sino sobre todo espiritual, para redescubrir que nada da mayor alegría y serenidad en esta vida que la fe en Jesucristo, la esperanza en la otra vida y el ejercicio de la caridad con el prójimo.