La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Austeridad y reactivación

El mensaje que ha dejado en Grecia la canciller alemana Angela Merkel es que el camino de la recuperación económica es duro y largo, pero que  países como la propia Alemania ya lo recorrieron y hoy ven la recompensa. Está claro que algunos países europeos han incumplido sus obligaciones de rigor en las cuentas públicas, entre ellos España. Pero también es cierto que la propia Unión Europea no supo responder en su momento a la mala gestión económica y las ocultaciones que se producían en el pasado y que las recetas de austeridad que ahora exige deben administrarse con realismo para que el  creciente malestar social no amenace la propia estabilidad europea.

Las autoridades de Bruselas no pudieron o supieron poner coto a los que despilfarraban pero ahora se pierden en mil y una dudas sobre la forma de armonizar los ajustes necesarios con la no menos urgente reactivación de la economía. La difícil gestión de la crisis, los intereses nacionales enfrentados y la falta de un ideal compartido están creando una peligrosa desafección  hacia las instituciones que abre la puerta a los grupos antisistema.

Se hace cada día más urgente que la Unión Europea aborde la dimensión política y cultural de la crisis. Los ajustes son necesarios pero hace falta vislumbrar el horizonte de sus resultados en términos de creación de empleo, cohesión social y regeneración moral. Tiene razón Merkel en que la senda es larga y dura pero tiene su recompensa. Lo que hace falta es que los europeos lo puedan percibir con claridad para no caer en el desencanto.