La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

La crisis y los sindicatos

Una frase repetida en las movilizaciones sindicales es la de “Quieren arruinar España y hay que impedirlo”. Se ofrece así a la opinión pública una justificación anticipada de esa nueva huelga general, mil veces anunciada, que  se pretende condicionar a la convocatoria de un absurdo referéndum sobre la política económica del Gobierno. La pregunta que nos podemos hacer es qué  arruina al país, los ajustes necesarios para sanear la economía o las  huelgas y la inestabilidad social que no dejan de generar desconfianza hacia España en los mercados. Hay que recordar el mutismo sindical durante los primeros años de la crisis, cuando Zapatero se negaba a poner en marcha las reformas que a todas luces eran necesarias. Ahora que las realiza el PP con una amplia mayoría parlamentaria, los sindicatos pretenden negar su legitimidad.

Es evidente que los drásticos recortes adoptados en los presupuestos están provocando un creciente malestar en los sectores sociales afectados. Lo que hace falta es explicar las razones de estos sacrificios para contribuir al sosiego social y no echar gasolina al ya caliente clima social, sin aportar alternativas realistas a una crisis que tiene entre otras raíces del despilfarro de los gobiernos socialistas. Los sindicatos deberían jugar un importante papel de cohesión social, defensa de los más débiles y propuestas realistas de colaboración para que vuelva pronto el crecimiento que hace posible un sistema de bienestar. Por el contrario parecen prisioneros de mitos ideológicos y dependencias partidistas que terminarán por desacreditarlos más aún.