La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

El bien de la unidad

Venimos oyendo como reacción a las propuestas soberanistas alentadas por el Gobierno catalán, que España no está para aventuras de este tipo. Y es cierto, pero el argumento no puede ligarse sólo a la coyuntura actual.  Tampoco puede ceñirse el argumento a las consecuencias económicas que tendría la independencia de algún territorio español. Ninguno de los pueblos o regiones que forman parte del Estado español podría entenderse, tal y como es hoy, si no hubiera formado parte de la larga historia de unidad cultural y política de España.

 Por eso es de agradecer la reacción de algunos miembros del Gobierno de la Nación que han dicho con claridad que el independentismo es un disparate colosal y que ni España es el problema ni la independencia la solución. Es necesario decirlo ahora con firmeza, claridad y con los particulares acentos que la nueva situación requiere. Pero no es suficiente. Hay que velar por el bien común y se debe preservar el bien de la unidad, al mismo tiempo que el de la rica diversidad de los pueblos de España.

La grave irresponsabilidad de quienes se han echado al monte encuentra en la situación que padecemos un claro agravante, pero el cumplimiento de la ley en un Estado de Derecho, y en particular la defensa de  la unidad de España, serían también cuestiones mayores aunque no estuviéramos en una difícil situación económica.