La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

El Arzobispo de Madrid señala que «vamos a vivir en esta visita pastoral una renovación de nuestra fe en Jesucristo»

El Cardenal Arzobispo de Madrid, Antonio Mª Rouco Varela, presidió el jueves una Eucaristía en la Parroquia de San Jerónimo el Real, con la que dio comienzo la Visita Pastoral a la Vicaría III. Concelebraron Mons. Fidel Herráez, Obispo Auxiliar de Madrid; Alfonso Lozano, Vicario Episcopal de la III; Julián Melero, párroco de los Jerónimos; y los arciprestes y sacerdotes de la Vicaría III. 

En su homilía, el Cardenal recordó que esta visita a la Vicaría III coincide “con la convocatoria del año de la fey la situación crítica en la que se encuentra la sociedad actual en Madrid, España y toda Europa, por no decir el mundo entero”. Según dijo, “la visita pastoral es un momento en que la presencia de Cristo queda como subrayada con fuerza. En realidad es el objetivo principal de la visita pastoral, hacer memoria viva de que es el quien nos habla, quien nos salva, que es Él a quien tenemos que reconocer, creer en Él, esperar en Él y amarle”.

Para el Cardenal, la figura de san Francisco de Asís, que ayer celebró su festividad, “nos acerca a la verdad, hondura, a la belleza de esa relación con Cristo que salva al hombre. Recordar que Cristo es el Salvador, el Señor y cabeza de la Iglesia, el buen pastor, es el objetivo principal de toda visita pastoral”.

“¿Por qué se puede esparar de la visita pastoral con mayor acento o expresividad la presencia de Cristo en medio de la Iglesia? Justamente por su oficio y por lo que significa el ministerio pastoral del Obispo, junto a los sacerdotes. Por eso, la visita pastoral es un recuerdo, primero para los sacerdotes, que esa es su misión principal, hacer presente a Cristo en su comunidad parroquial, en la tarea y lugar donde se hacen presentes y sirven a los fieles de la Iglesia”. Por tanto, invitó a vivir “en esta visita pastoral, más en el año de la fe, una renovación de nuestra fe en Jesucristo, nuestro Señor y Salvador”. “Vamos a renovar en esta visita pastoral y así unimos visita pastoral y Misión Madrid solución de continuidad, orgánica y funcional muy viva visita y renovación de la fe en Cristo”, afirmó.

También, comentó que “la visita pastoral nos invita a pensar en Él. A veces nos desalentamos, nos desesperamos, nos desanimamos, primero en nuestra vida personal. No sé lo que ha pasado en otras épocas de la vida pero en ésta, las enfermedades psicológicas y psiquiatrícos son enormes, múltiples, frecuentes, se dan en todas las edades, niños pequeños…” y alertó de que “son los más heridos y más débiles de la sociedad contemporánea, viniendo al mundo amenazados de muerte, muchas veces. No sólo los niños, los jovenes, los casados, los mayores y ancianos, ¿cuántas vidas hay rotas desde dentro? Afecta a todos esa ruptura dramática de la vida que tiene que ver con la ruptura del alma, la ruptura del corazón,el no saber en quién creer y a quién amar y para qué vivir”.

En este sentido, pidió “levantar la esperanza en este momento de crisis donde parece que la historia se ha cerrado en su horizonte en que las palabras ya parece que no tienen contenido, la palabra solidaridad, la palabra justicia, la palabra fraternidad, la palabra caridad… nosotros debemos de dárselo en nuestra vida, esperando en Cristo y poniendo nuestra esperanza en Él”. Y es que “la visita pastoral también nos va a dar la ocasión de vivir esa esperanza y ofrecerla a los demás y nos va a ayudar a renovar la Iglesia como comunión” porque “en toda visita pastoral, la celebración de la Eucaristía juega siempre un papel importante, toda la vida de la Iglesia tiene que ser una relación de comunión y la comunión se vive y se expresa con la palabra y con la realidad del amor de Cristo”.

Por otro lado, “en la visita pastoral tenemos la ocasión de conocernos más, de querernos un poco más y de ofrecer a los hombres y al entorno nuestro que puede haber realidades humanas donde no sea la palabra odio, la palabra combate, la palabra lucha, aplastamiento, aprovechamiento, explotación…lo que mande, sino todo lo contrario, el reconocimiento de la dignidad del otro, del bien de los demás, la disposición para sacrificar uno, no sólo parte de lo que tiene sino vivir toda su vida como una ofrenda y un servicio y así, poder servir de verdad al mundo y a la sociedad y a los hombres de siempre y en este momento de la hora crítica que vivimos”.

Hizo referencia al texto de la Conferencia Espiscopal sobre la crisis “Ante la crisis, solidaridad” y pidió que “nos acompañe a lo largo de la visita pastoral” y puso de nuevo como ejemplo a San Francisco de Asís, una figura “muy sugestiva, una especie de reproducción de Cristo en un momento determinado y crítico de la historia, tanto que fue un estigmatizado y una figura que en aquel tiempo de crisis histórica muy fuerte, se encuentra el camino de salvación y de luz, porque un hombre que había vivido su vida bien en Asís, se convierte”. “Que san Francisco de Asís nos enseñe a tener delante de los ojos una figura concreta en este momento de la historia sabiendo que si lo hace, encuentra a Cristo y lo da a los demás”.

Y concluyó pidiendo a la Virgen Maria que “nos acompañe en esta visita pastoral para el bien de todos y los fieles de la Diócesis de Madrid”.