La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Mons. Martínez Camino afirma que «la propuestas nacionalistas deben ser justificadas con referencia al bien común de toda la población directa o indirectamente afectada”

Monseñor Juan Antonio Martínez, secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal Española, compareció ayer para presentar los trabajos de la Comisión Permanente de la CEE, reunida en Madrid los días 2 y 3 de octubre. Los obispos han aprobado una Declaración sobre la actual situación social y económica, que afecta a tantas personas y familias con el título “Ante la crisis, solidaridad”.

En el turno de preguntas, Mons.Martínez Camino, recordó, en primer lugar, que “desde el 2008 la CEE otorga una ayuda económica especial a cada Cáritas, que es la Iglesia. Hay una información tergiversa a conciencia diciendo que la Iglesia da un porcentaje y es falso. Cáritas es la Iglesia, es la forma institucional con la que la Iglesia ayuda a cada Parroquia”. En este sentido, valoró positivamente la labor de los voluntarios, los donativos y el tiempo de quienes dedican sus horas a ayudar a los más necesitados. “Miles de voluntarios ayudan en cada parroquia a la formación de los empleados, a la acogida de inmigrantes… Eso es la Iglesia”.

Además, “los comedores de las cofracías, las obras de los religiosos y religiosas, la vida apostólica. Eso es la Iglesia, que vive y se alienta de la fe”. Así, agradeció a quienes colaboran porque un pequeño donativo “estimula la caridad de todos”.

Sobre si el Estado debería recortar en sus presupuestos la asignación a la Iglesia, Mons. Martínez Camino zanjó la cuestión afirmando que “el Estado no hace ninguna asignación, es un pago a cuenta de lo que los españoles deciden darle a la Iglesia. Si los españoles -Dios no lo quiera- decidieran dar menos a la Iglesia, debería devolver al Estado ese pago a cuenta”. Lo cierto es que no forman parte de una partida de los Presupuestos Generales del Estado sino un pago a cuenta, que además, está invariado desde el año 2006.

“Los gobiernos se han visto obligados a adoptar decisiones que exigen sacrificios a la mayoría de los ciudadanos, cuando muchos se encuentran ya en situaciones difíciles por falta de trabajo, por dificultades financieras y por la prolongación en el tiempo de esas condiciones. Todo ello crea muchas situaciones personales y familiares concretas de gran sufrimiento, que la inmensa mayoría sobrelleva con serenidad y espíritu de sacrificio. Los trabajadores se han mostrado dispuestos en no pocos casos a asumir restricciones laborales y salariales en aras de la supervivencia de sus empresas y del bien de todos. Hay que reconocer y agradecer el civismo y la solidaridad, ahora especialmente necesarios. Por su parte, las autoridades han de velar por que los costes de la crisis no recaigan sobre los más débiles, con especial atención a los inmigrantes, arbitrando más bien las medidas necesarias para que reciban las ayudas sociales oportunas”, se lee en el documento.

“Ante todo, invitamos a la fe: a los creyentes, para que la renueven y se llenen de la alegría que ella produce; pero también, a los vacilantes, a los que piensan haber perdido la fe y a los que no la tienen. Invitamos a todos a acoger el don de la fe, porque en el origen de la crisis hay una crisis de fe”, advierten los obispos.

Nacionalismos y exigencias morales

En cuanto a los nacionalismos y sus exigencias morales, sobre lo que los obispos se han pronunciado en esta Permanente, aludiendo al documento de la CEE “Orientaciones Morales ante la situación actual de España”, destacó que “la unidad histórica y cultural de España puede ser manifestada y administrada de muy diferentes maneras. La Iglesia no tiene nada que decir acerca de las diversas fórmulas políticas posibles” pero afirmó que “habrá de ser respetada siempre la voluntad de todos los ciudadanos afectados, de manera que las minorías no tengan que sufrir imposiciones o recortes de sus derechos”. “La Iglesia reconoce, en principio, la legitimidad de las posiciones nacionalistas que, sin recurrir a la violencia, por métodos democráticos, pretendan modificar la unidad política de España”, pero “la propuestas nacionalistas deben ser justificadas con referencia al bien común de toda la población directa o indirectamente afectada”.

Para Mons. Martínez Camino, “el ser humano es un sujeto libre” y “la libertad de la persona la ejerce un sujeto”. Por tanto, “ser humano y libertad son dos unidades que no se pueden contraponer. Hay que afrontar las dos al mismo tiempo”. En este sentido, comentó que “las propuestas políticas van encaminadas a la desintegración de la unidad, que es España, produce gran inquietud a los Obispos porque sería una posición que no tienen en cuenta el bien común”. “La Iglesia no entra en cuestiones teóricas o políticas pero sí en elementos fundamentales como valorar el bien de la unidad y el modo de proceder, y el bien de la diversidad y el modo de proceder. Hay criterios éticos, no vale todo”, manifestó. Y es que “acciones unilaterales, no son moralmente aceptables”.

Preguntado por qué ahora el documento sobre la crisis, que ha sido aprobado por la práctica unanimidad de los obispos españoles con el 81% de los votos a favor y ninguno en contra -apenas ha habido 4 abstenciones- explicó que la nota de los Obispos “se refiere a la situación global de España”, por ello, se han incluido los nacionalistos, porque “forman parte de la situación social, económica y política, que es una situación compuesta por muchos elementos íntimamente conexos”.  

Según expresó, la votación se realizó en comunión y diálogo, algo que “no se si hay otro grupo social que pueda votar algo de este calibre”.

Clase de Religión en la escuela

También, se pronunció sobre el anteproyecto de ley de educación y comentó que “está en fase de diálogo”. A su juicio, uno de los temas fundamentales que hay que tratar es “la enseñanza de la Religión católica en la escuela”, que ha de aparecer “con las mismas condiciones de libertad para los alumnos y equiparable a las fundamentales”. Según afirmó, “hay que buscar una fórmula para que sea así” y reconoció que es un asunto que les mantiene “preocupados”.

Además, preguntado por la reciente homilía de Mons. Demetrio Fernández, Obispo de Córdoba, en el funeral por los niños Ruth y Borja, recordó que “el Concilio Vaticano II dice que el aborto es un crimen abominable. Es la Doctrina gneral de la Iglesia, señaló, la que dice que matar a un ser humano inocente es siempre gravemente inmoral”.