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Javier Prades, Rector de la UESD: la convocatoria del Año de la Fe es “una invitación a recorrer el camino eclesial iniciado por el Magisterio del Concilio Vaticano II”

Durante el acto de inauguración del curso académico de la Universidad Eclesiástica San Dámaso 2012-2013, que se celebró el lunes en el Salón de Actos del Seminario Conciliar. Presidido por el Cardenal Arzobispo de Madrid, Antonio Mª Rouco Varela, contó con las intervenciones del Rector de la Universidad San Dámaso, Javier Prades, y de la Consejera de Educación de la Comunidad de Madrid, Lucía Figar. Entre los invitados destacó la presencia del Presidente de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, Marcelino Oreja, y de los Rectores de otras Universidades, así como de numerosos Arzobispos y obispos. 

Comenzó con la lectura de la Memoria del curso 2011-2012, a cargo del Secretario General. La Lección Inaugural fue impartida por Mons. Jean-Louis Bruguès, Archivero y Bibliotecario de la Santa Iglesia Romana, quien disertó sobre ‘La conciencia. Antes de la misma, intervino el Rector de la Universidad San Dámaso, Javier Prades, quien recordó las efemérides tan significativas para la Iglesia que se dan este año, como son el 50º de la apertura del Concilio Vaticano II, el XX aniversario de la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica, la proclamación de San Juan de Ávila como Doctor de la Iglesia, o la convocatoria del Año de la Fe por el Santo Padre Benedicto XVI. Esta convocatoria “supone un revulsivo para profesar y vivir nuestra fe y es, además, una invitación explícita a recorrer el camino eclesial indicado por el Magisterio del Concilio Vaticano II y de los pontífices posteriores que han guiado la recepción conciliar. La Carta Porta Fidei del Papa Benedicto nos ofrece además una perspectiva de comprensión de su Magisterio pontificio, que ha ido abordando sucesivamente la enseñanza de la caridad, de la esperanza y ahora de la fe: Deus caritas est, Spe salvi, y Porta fidei, a la espera de que pueda ofrecernos una encíclica sobre esta virtud teologal”. Todos estos acontecimientos “nos podrán guiar en el camino del estudio, la investigación y la docencia a lo largo de los próximos meses”.

También hizo referencia al Instrumentum Laboris para el Sínodo sobre la Nueva Evangelización, que “nos ofrece sugerencias útiles para este recorrido. Subraya cómo la necesidad de transmitir la fe obliga a prestar atención al sujeto que debe llevarla a cabo, que es la Iglesia. Urge a una profunda revisión de nuestro modo de ser Iglesia y de vivir la misión” para “evitar las tentaciones tanto del sectarismo como de la reducción de la fe a mera ‘religión civil’ y poder profundizar en la perspectiva de una Iglesia misionera, abierta a la sociedad”.

“Estas recomendaciones del documento, prosiguió, nos permitirán afrontar los momentos nada fáciles que está viviendo la sociedad europea y específicamente la española. La crisis económica, más prolongada y mucho más profunda de lo que se podía prever, y las tensiones sociales, de las que tenemos ejemplos recientes en las últimas semanas, nos piden un testimonio de fe más decidido. Sin duda alguna lo vemos ya en la atención inmediata a los más pobres” a través de “la acción caritativa de la Iglesia. La crisis actual también nos llama a la ineludible necesidad de juzgar la situación presente, en el orden social, político y cultural, a la luz de los principios fundamentales de la doctrina social de la Iglesia: la dignidad de la persona, la subsidiariedad y la solidaridad, al servicio del bien común”. Por eso, añadió, “también en la gestión de nuestros recursos se impone la exigencia de mantener un estilo de sobriedad y una especial responsabilidad en la moderación del gasto, en todos los sectores”.

En cuanto a “la contribución de la UESD a la renovación eclesial”, dijo que “tiene su lugar propio en el ámbito académico: desde ahí es llamada a extender su influjo a la Iglesia y a la sociedad. De esa actividad universitaria es oportuno ahora subrayar algunos hitos de especial relevancia a lo largo del curso pasado, e indicar algunas líneas de trabajo para el recién comenzado”.

En este sentido, dio la bienvenida a los nuevos miembros del claustro de profesores, así como al nuevo secretario general, y agradeció el trabajo realizado a los cesantes. También hizo referencia a las actividades que iba a emprender la Universidad en este curso pastoral, entre las que citó el nuevo Bienio de Licenciatura en Teología en la especialidad de Sagrada Escritura, el nuevo Plan de estudios de la Facultad de Filosofía de acuerdo a la normativa emanada por la Congregación para la Educación Católica; o el hecho de que la Facultad de Derecho Canónico va a publicar una revista propia, Ius communionis; o el Convenio firmado con el Centro de Estudios Judeo-Cristianos para “crecer en las relaciones con otras instituciones académicas y civiles de nuestra sociedad”.

Como proyectos de futuro para este curso, citó “la profunda renovación del ISCR que pasará a ofrecer la modalidad de enseñanza a distancia, junto a la sección presencial”. Y “la fase de ejecución de los últimos trabajos preliminares, tanto de tipo arquitectónico como legal, que permitirán emprender en los próximos meses las obras del nuevo edificio de investigación, docencia y biblioteca, una de las necesidades más perentorias de la Universidad”.

Novedades, dijo, que “afrontamos con la ilusión y la responsabilidad de los momentos extraordinarios, que nos convierten a todos en protagonistas de una obra eclesial cuya importancia se irá viendo paulatinamente”.