La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

“Sin raíces cristianas, Europa no tiene futuro”

En el acto académico, celebrado ayer en la Universidad Eclesiástica San Dámaso, el Cardenal Arzobispo de Madrid, Antonio Mª Rouco Varela pronunció unas palabras en la clausura de la jornada. Además contó con la presencia de numerosos obispos, sacerdotes, profesores de la Universidad y autoridades civiles. 

Dirigiéndose al archivero bibliotecario, Jean-Louis Bruguè, que pronunció una magistral ponencia sobre la conciencia, el Cardenal  destacó que “nos ha acompañado siempre sobre todo en los años de nacimiento de universidad con muchísimo interés afecto y sacrificio”. “Las ideas se revisten de imágenes y las palabras sirven para que las ideas tengan grandeza intelectual, valor de fe”, afirmó recurriendo a la ponencia del archivero vaticano, que había partido del Discurso del Papa al Parlamento británico en 2010. Para el Cardenal, ese discurso “tuvo una continuación que fue el discurso ante el Bundegstad”, en su viaje pontificio a Alemania hace ahora un año.  

“Nuestra universidad es eclesiástica, puede ostentar con muchas razones históricas, de actualidad, de fecundidad científica, incluso, pero sobre todo de fecundidad eclesial, la palabra universidad”, manifestó. Y subrayó que la universidad eclesiástica “nació como una institución para dar fuerza al pensamiento teológico y jurídico. El que la universidad haya perdido a lo largo de su historia contemporánea y moderna, avanzada y continua con su periodo post-moderno, esas raíces con el pensamiento que se acerca a la verdad y hace hablar a la conciencia, sobre todo en ese momento culminante de la vida, que es Cristo, la universidad se pierde, se convierte en un lugar donde el saber se concentra en torno al pode”. Así, prosiguió, “la ideología pesa más que la ciencia y la ciencia positivista pesa más que la ciencia grande, al final quien pierde es el hombre, pierde la sociedad y perdemos todos”.

Tuvo palabras de agradecimiento para Lucía Figar, Consejera de Educación, y otras autoridades asistentes, así como para el Rector de la Universidad, Javier Prades. Y también destacó que “los alumnos han asumido la forma de ser nuestra de  universidad de una forma muy activa y de una participación muy honda. La universidad quiere ser útil. La utilidad para la Iglesia: formación sacerdotes, consagrados, seglares que quieren entrar a fondo en la vida de la iglesia, la utilidad de que sea un foco de vida cristiana, apostólicamente, con la pasión de la evangelización y la pasión de España”.

Concluyó señalando que “España está viviendo momentos críticos” y “nos anima a pensar que realidades sociales, culturales, si pierde el alma, se pierde ella misma”. “Tenemos que recuperarla de una forma indirecta, también es tarea nuestra y responsabilidad de los cristianos recordar que los pueblos necesitan alma”. Y es que “la historia del alma no es separable de la de Europa ni la realidad histórica. Sin raíces cristianas Europa no tiene futuro”.