La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)
EN UNA VIGOROSA CATEQUSIS SORE LA PENITENCIA

“El cristiano se reconoce como pecador; de lo contrario no puede entender a Cristo”, afirma el cardenal Rouco en Fátima

“El cristiano que no se reconoce como pecador no puede entender a Cristo”, afirmó el cardenal Rouco Varela en las palabras que dirigió a los peregrinos que acudieron al santuario de Fátima, en uno de los principales actos de la peregrinación que, como prólogo del comienzo oficial de la Misión Madrid, organizó la diócesis madrileña con la participación de centenares de jóvenes. La conferencia del cardenal, titulada “Misión Madrid: testigos y servidores de la Verdad”.

La conferencia de monseñor Rouco, así como su posterior homilía en la misa concelebrada en la Capilla de la Virgen de Fátima, fue una vigorosa catequesis sobre la Penitencia y la Eucaristía, los dos grandes sacramentos que daban todo su sentido a la peregrinación y al conjunto de la iniciativa de la Misión Madrid que se inicia en el pórtico del Año de la Fe. Tras aludir a la festividad de los arcángeles San Miguel, San Gabriel y San Rafael como mensajeros de Dios y acompañantes de los hombre, el cardenal puso el acento en la filiación divina como uno de los grandes dones de Dios a la familia humana así como a la lucha contra el maligno que junto al mundo y la carne forman la trilogía de las tentaciones que nos acechan.

A este propósito destacó que la peregrinación a Fátima suponía una petición  a la Virgen par recibir la Gracia, indispensable como introducción de la Misión que se ponía en marcha. A partir de ahí desarrolló la ida del perdón y la misericordia para poner de manifiesto que el cristiano se reconoce como pecador ya que, de lo contrario, no puede entender a Cristo. Este reconocimiento es el que nos permite abrirnos a la Gracia y, por tanto, a convertirnos en   hombres nuevos con capacidad para dar testimonio. “ Y si ha habido en nuestra historia  personal mucho tiempo para pecar, también lo hay para recibir la Gracia”, añadió. De lo que se trata ahora, con la Misión Madrid, es, por tanto, de renovare, de recuperar a Cristo desde la humildad para hablar de Él mirando a los ojos de los hermanos sin avergonzarnos de nuestra fe..

Posteriormente, en la homilía de la Misa concelebrada en la Capilla de la Virgen, se refirió al proceso personal de conversión como paso decisivo para el apostolado, teniendo n cuenta que la misericordia y el perdón solo vienen de Cristo. “La peregrinación  Fátima –reiteró- nos invita a buscarla Gracia del perdón y a no tener miedo a dar testimonio de la Verdad por encima de los ataques del mundo”. Tras afirmar que el voluntariado misionero nace de la Gracia como signo de la fe de la que nace la disposición a dar la vida por Dios y por los demás, monseñor Rouco exhortó a los peregrinos a no tener miedo a la Verdad,  abrirse a la santidad, teniendo en cuenta que todo es superable en la vida, incluso el pecado.

Como es sabido, la Misión Madrid es la respuesta pastoral de la diócesis a la llamada del Santo Padre a la Nueva Evangelización dirigida a los jóvenes en la homilía de la Misa de clausura de la JMJ 2011, celebrada en Cuatro Vientos. En ello los exhortó a comunicar “a los demás la alegría de vuestra fe”, dando testimonio de Cristo hasta en los lugares más difíciles. La misión es especialmente importante en estos momentos difíciles de crisis de fe y de espiritualidad, que origina tantos problemas sociales y económicos en la sociedad. De ahí la necesidad de conocer y confesar públicamente la fe en Jesús como Salvador del hombre y vivir en coherencia con la fe que profesamos.