La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Benedicto XVI y el deporte

A diferencia de Juan Pablo II, Benedicto XVI no es precisamente un papa que se caracterice por su afición al deporte. Pero eso no le ha impedido ofrecer valiosas reflexiones sobre esta actividad. Recordemos, por ejemplo, la que nos dejó sobre el fútbol con motivo de una importante competición. Esta semana, mientras los escándalos de la natación abrían un vivo debate en España, el Papa afirmaba que no todo vale para conseguir medallas, porque entonces se traiciona «el verdadero espíritu del deporte».

Era una alusión al dopaje, en presencia de representantes de la Federación Internacional de Medicina Deportiva. Benedicto XVI recordaba un texto de la Carta a los Corintios, en la que san Pablo afirma que «los atletas se privan de todo para obtener una corona que se marchita», para explicar que el deporte debe servir para el enriquecimiento moral y espiritual de quienes lo practican.
La victoria a toda costa en el deporte termina devorando a la persona, igual que sucede en economía con el afán desmedido de lucro, o con la ciencia privada de referentes morales. El deporte, como cualquier actividad del hombre, encuentra su verdadero sentido cuando es un camino de crecimiento para la persona en la totalidad de sus dimensiones.