Octavio Roncero, periodista
Por primera vez en en la historia, Roma ha realizado un estudio para el rescate de las “venerables iglesias católicas de Oriente Medio” en la Exhortación postsinodal que firmó el Papa en su reciente visita a Líbano. Estas iglesias van desde los países del Mediterráneo Oriental hasta la India y comprenden también Egipto, Etiopía y Eritrea. Como es sabido, “Ecclesia in Medio Oriente” está elaborada a partir de las 44 proposiciones finales del sínodo especial para Oriente Medio, que se celebró en el Vaticano del 10 al 28 de octubre del año 2010.
Creo que es la primera vez que Roma dedica una atención tan especial a esta región donde hay fieles nativos pertenecientes a estas “venerables Iglesias orientales católicas”, donde hay también obispos, sacerdotes y fieles… .
Estas Iglesias van desde la costa del Mediterráneo Oriental a la India, incluyendo Egipto, Etiopía y Eritrea y son la Iglesia patriarcal de Alejandría de los coptos, las tres iglesias orientales católicas sui iuris (autónomas), Antioquia de los greco-melquitas, de los sirios, de los maronitas, el Patriarcado de Babilonia de los caldeos y la de Cilicia de los armenios. Hay también obispos, sacerdotes y fieles pertenecientes a la iglesia latina y además, sacerdotes fieles de la India, de los arzobispados mayores de Ernakulam-Angamal y de los sirio-malabares y de Trivandrum de los sirio-malankares, asi como de otras iglesias orientales y latinas de Asia y Europa del Este y muchos fieles de Etiopía y Eritrea. “En conjunto, dan testimonio de la unidad de la fe en la en la diversidad de sus tradiciones”.
El Papa destaca en la Exhortación a todos los sacerdotes, religiosos y religiosas y fieles laicos de Oriente Medio, “con la certeza de que animará el ministerio y apostolado de cada uno de su respectiva iglesia, según el carisma que el Espíritu le haya otorgado para la edificación de todos.”
Benedicto XVI hace un llamamiento “para preservar y promover los ritos de las Iglesias Orientales, “patrimonio de toda la Iglesia de Cristo”. Invita, además, “a no olvidar a los cristianos que viven en el Oriente Medio y que dan un contributo (contribuyente con otras personas en el pago de un tributo) “noble y auténtico” a la construcción del Cuerpo de Cristo.
Al describir la situación en la región y los pueblos que allí viven, Benedicto XVI, pone de relieve dramáticamente los muertos, las víctimas “de la ceguera humana”, el miedo y las humillaciones. La exhortación recuerda que la posición de la Santa Sede sobre los diversos conflictos en la región y la situación de Jerusalén y los Santos lugares es ampliamente conocida. Hace un llamamiento a la conversión, a la paz, a superar todas las diferencias de raza, género y clase, y a vivir en el perdón en el ámbito privado y en la comunidad”
Dirigiéndose a los musulmanes, el Papa lamenta, sin embargo, que las diferencias doctrinales hayan servido de pretexto, a unos y otros, para justificar, en nombre de la religión, las prácticas de intolerancia, discriminación, marginación y persecución.
Destaca que “la presencia de los cristianos en Oriente Medio. ni es nueva ni casual, sino histórica, “parte integrante de la región y que pusieron en marcha “una particular simbiosis” con la cultura circundante y, junto a judíos y musulmanes, contribuyendo a la formación de una rica cultura, propia del Oriente Medio”.
Recuerda el Papa “los lazos históricos y espirituales de los cristianos con los judíos y musulmanes y reitera que el dialogo interreligioso no nace de consideraciones pragmáticas de orden político sino que se basa, principalmente en fundamentos teológicos de la fe: “Judíos, cristianos y musulmanes creen en un solo Dios por lo que espera que puedan reconocer en el “otro creyente”, un hermano que hay que amar y respetar, evitando instrumentar la religión en conflictos “injustificables para un verdadero creyente”.
El Papa aborda una cuestión fundamental, “el éxodo de los cristianos” (una verdadera hemorragia) que se encuentra en una situación delicada, a veces sin esperanza y sufren las consecuencias negativas de los conflictos, sintiéndose a menudo humillados, “a pesar de haber participado a lo largo de los siglos en la construcción de sus países”
Y añade: “un Medio Oriente con pocos cristianos o ninguno no sería el Medio Oriente” y pide a los líderes políticos y religiosos que eviten políticas y estrategias que tiendan hacia un Medio Oriente monocromo que no refleje la realidad humana e histórica.


















