ser progresista es luchar por una legislación que prohíba el aborto. (Mons. Elías Yanes)

Obama o Romney: muerte o vida

Miguel A Espino Perigault. Analista Político Internacional (Panamá).- Un político latinoamericano dijo una vez que cuando  Estados Unidos estornuda, América Latina se resfría. Tal es la influencia de ese país sobre los  nuestros.   Una realidad que revela tanto  su fuerza  como nuestras debilidades.   

Nuevamente  se presenta la situación,  con motivo  de las  elecciones presidenciales. El problema es   inédito porque nunca antes han estado en juego aspectos políticos  tan  amenazadores  para la identidad cultural de nuestros pueblos, como hasta ahora.   El resfriado seguía siempre al estornudo y amenaza nuevamente y  peor.

Pero hoy día es diferente.  Los candidatos  Mitt Romney,  republicano, y Barack  Obama,  demócrata, representan  concepciones y políticas      opuestas en los temas sociales y económicos; pero más en    los de  orden moral y filosófico sobre la vida y la muerte,  la libertad, la familia y la sexualidad humana: al punto que son identificados  con la  “cultura de la muerte”, (Obama), y  con la    de “la vida”, (Romney).

Estas diferencias de fondo moral  han causado consternación entre los líderes religiosos y conservadores de la nación, quienes nunca antes se vieron ante una situación tan marcadamente amenazadora a sus principios y valores morales tradicionales.

La iglesia católica y otras denominaciones religiosas, incluida la mormona del candidato Romney,   han dado la voz de alerta ante las amenazas   contra la tradicional  cultura de tolerancia y respeto a las creencias y prácticas religiosas populares,  y han empezado a hablar con voz clara y firme sobre un  problema que no ha sido parte de campañas electorales.

El enfoque de laicismo radical antirreligioso  aportado por el presidente Obama  en sus  años de gobierno, se ha traducido en una en una abierta política abortista  y pro-homosexual, tanto a nivel nacional como  e internacional (las embajadas  norteamericanas muestran  apoyo a los grupos homosexuales del lugar).    El presidente Obama se ha erigido  como  el líder mundial del homosexualismo político y del aborto irrestricto como derechos  humanos.

Esta es la realidad de la “cultura de la muerte”. El término fue acuñado por el papa Juan Pablo II en  el año 1995, en su encíclica “Evangelio de la Vida”.
Pero, la “cultura de la muerte” no se limita al aborto y las prácticas anti-vida,   para incluir  al homosexualismo  político  destructor del matrimonio y de la familia tradicionales, sino mucho más.

La “cultura de la muerte” incluye, además del aborto, la eutanasia, la anticoncepción, la educación sexual hedonista, la manipulación de embriones humanos, la fecundación in Vitro, la clonación,  y la experimentación con embriones humanos. O sea, todo lo que corresponde a una política eugenésica universal, iniciada por el nacismo y alentada hoy,, en diversas manifestaciones,  por la política exterior del presidente Obama, a través de su poderosa  influencia  n en las Naciones Unidas.

El candiato Romney y su partido, han  reafirmado  su posición a favor de la vida y contra el aborto y las demás prácticas anti-vida de la “cultura de la muerte”   Han proclamado el apoyo al matrimonio  y  la familia tradicionales. Han optado por la “cultura de la vida”

El tema moral no es el principal que se debate en los medios, sino el económico, que desfavorece a Obama. Mientras,     agrupaciones cívicas y   religiosas  montan  cruzadas  de reflexión y oraciones  para despertar conciencia hacia el voto ético (“value vote”). Los resultados marcarán el futuro de la identidad cultural de nuestros pueblos con el sello de la vida o el  de la muerte.