El hombre encuentra a Dios detrás de cada puerta que la ciencia logra abrir (A. Einstein)

El Santo Padre recuerda que “Jesús nos cura la cerrazón del corazón”

La Fe en Jesús proclamada y profesada, y la referencia a un importante intento de diálogo para poner fin al conflicto que aflige a Colombia, son los temas tratados por el Papa en su saludo a los peregrinos de lengua española que llegaron a Castel Gandolfo, para rezar con él la oración dominical mariana del Ángelus.

La curación del sordomudo en el evangelio dominical -expresó Benedicto XVI “evoca el itinerario de conversión por el cual se llega a la confesión de la fe auténtica, proclamada con los labios y profesada en el corazón”. Y pidió: “Que la Virgen interceda para que nuestra fe no vacile”.

El Sucesor de Pedro comentó que “ha sido anunciado, en Colombia, en Noruega y en Cuba, un importante diálogo entre el Gobierno Colombiano y representantes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, con la participación de delegados de Venezuela y Chile, para intentar poner fin al conflicto que, por décadas, aflige a ese amado País”. Y expresó en el marco de la oración a María Santísima: “Espero que cuantos tomen parte en esa iniciativa se dejen guiar por la voluntad de perdón y reconciliación, en la sincera búsqueda del bien común. Muchas gracias”. jesuita Guillermo Ortiz

Jesús nos cura la cerrazón del corazón

Refiriéndose al Evangelio del domingo, Benedicto XVI centró su reflexión previa a la oración del ángelus en la palabra “Ábrete” que Jesús dice al sordomudo cuando le abre los oídos y le desata la lengua. Dijo: “aquel sordomudo, gracias a la intervención de Jesús, «se abrió»; antes estaba cerrado, aislado, para él era muy difícil comunicar; la sanación fue para el una «apertura» hacia los otros y al mundo, una apertura que, partiendo de los órganos del oído y de la palabra, involucraba toda su persona y su vida: finalmente podía comunicar y por tanto relacionarse de manera nueva”.

A partir de esta imagen el Papa expresó que todos sabemos que el cerrarse del hombre, su aislamiento, no depende solo de los órganos sensoriales. Para afirmar que “Existe una cerrazón interior, que concierne el núcleo profundo de la persona, aquel que la Biblia llama el «corazón»”. Y que “Jesús ha venido a «abrir», a liberar, para hacernos capaces de vivir en plenitud las relaciones con Dios y con los demás”. Así, el Papa reconoció que Jesús “se ha hecho hombre para que el hombre, vuelto por el pecado interiormente sordo y mudo, se vuelva capaz de escuchar la voz de Dios, la voz del Amor que habla a su corazón, y de esta manera aprenda a su vez a hablar el lenguaje del amor, a comunicar con Dios y con los otros. Por este motivo la palabra y el gesto del «efatá» han sido insertados en el Rito del Bautismo”.