Se veía venir. Dice la inefable Elena Valenciano, secretaria de organización del PSOE, que el “rescate” de España es un “fracaso” del Gobierno presidido por Mariano Rajoy. Da igual lo que haga y diga Rajoy: el PSOE estará siempre en frente por la sencilla razón de que, en caso contrario, se quedaría sin argumentos como oposición. ¿Es que acaso le importa algo España? Lo único que le importa es La Moncloa, el poder, el adoctrinamiento de la sociedad, la imposición de su “moral”, la conversión de los españoles en una manada de borregos, todos igualitos, incapaces de pensar pero muy capaces de odiar a los que sobresalen en virtud de su esfuerzo personal.
Incapaces de pensar, por ejemplo, que si el rescate se ha hecho necesario ha sido como consecuencia del erial en que dejó el país después de ocho años de latrocinios, engaños, mentiras y despilfarros para hacer factible, al menos en apariencia, el “estado del bienestar”. Digamos las cosas claras: el bienestar –es decir, servicios públicos gratuitos para todo el mundo, se cotice o no se cotice- es teóricamente posible cuando hay dinero de sobra en las arcas públicas, cuando se trabaja, cuando no hay paro, cuando se recaudan impuestos, cuando se es competitivo, cuando hay libertad de empresa y, sobre todo, cuando se respeta la verdad y la dignidad de la persona. El PSOE de los Zapatero, Valenciano, Rubalcaba, Chaves, Griñan, López y hasta de los aparentemente moderados Jáuregui y algún que otro “padre constitucional” solo se ha ocupado de remodelar la ética y la moral pública conforme a lo que defiende como sus “valores”, es decir, la recreación de los derechos humanos naturales en derechos artificiales cuyo fin es tan simple como hacer lo que más apetezca a cada cual para pasarlo bien.
Para eso es indispensable un cuidadoso proceso de anulación de las virtudes humanas como la fortaleza, la templanza, la reciedumbre, la magnanimidad, la pobreza y, sobre todo, la dignidad de la persona. Un día se reforma el Código Civil para que no existan diferencias de sexo –cualquiera puede elegir ser hombre o mujer en función de su gusto-; otro se destruye el matrimonio, la familia, como célula esencial de la sociedad; otro admite el asesinato del no nacido como un derecho a decidir si conviene o no conviene tener el hijo no deseado; otro se introduce en el sistema educativo el adoctrinamiento ideológico y la desviación de los afectos como sucedáneo de felicidad, además de premiar la ociosidad o el desinterés por el estudio; otro se inventan las sociedades fantasmas y los Eres dotados por el dinero público para alimentar la cuenta corriente de los amigos…
Y así todo lo que sea necesario para que la gente no piense y encima aplauda al “papá Gobierno”… hasta que se agota el presupuesto y se deja a los imbéciles de la derecha a que saquen al país de la ruina moral y económica en que la han dejado. Y encima, se lanza a la calle a destruir todo lo que hace esa caterva de impresentables fachosos para preparar así el terreno al relevo. ¡Es intolerable que se reforme el sistema laboral, que se recorten los salarios de los funcionarios y las becas para los pobres que no estudian, que se tenga que pagar por las medicinas y que, encima, tengan que pedir a Bruselas un rescate que va a suponer nuevos recortes de derechos!
¿Para qué darle más vueltas al caos ideológico en que nos quiere instalar este PSOE irresponsable y manirroto? Los causantes de la peor crisis que ha tenido España desde el desastre del 98, quieren dar lecciones de economía y de política social a quienes han votado la mayoría de los españoles para que les digan la verdad de lo que ocurre. Ý como esa verdad no se puede explicar solo con palabras -¿qué valor tiene hoy la palabra?- sino con hechos, es decir, con una política de austeridad hasta ahora desconocida, ahí está el PSOE para desacreditar a la derecha que, curiosamente, todavía se resiste a decir las cosas por su nombre.
Rescate, si, porque Rajoy está obligado por la ruina en que ha quedado España tras el paso del depredador Zapatero. A ver ¿cómo se pagan las deudas contraídas? ¿Cómo se genera confianza en los mercados? Cómo impedir el crecimiento de la prima de riesgo y el hundimiento de las Bolsas? Los socialistas han olvidado no solo sus errores sino que España es Europa y que estar en Europa supone la aceptación de unas reglas de juego, entre ellas no vivir por encima de las posibilidades.
El lenguaje europeo no admite equívocos aunque sea lento en reconocer la realidad. El mensaje enviado a España apenas se desató la crisis que Zapatero no quiso ver, ha sino muy simple: Si tienen ustedes dinero para pagar a los funcionarios, a los pensionistas y a los parados, y si, además, tienen que pagar cien millones diarios en intereses de la deuda contraída para pagar sus antiguos caprichos, antes de pedir más prestado a bajo interés tienen ustedes que recortar gastos, subir impuestos y equilibrar el presupuesto. Pero eso no iba con el lenguaje socialista del “gratis total”. Y ahora que empezamos a saber lo que cuesta un peine, vienen las huestes de Rubalcaba y sus plañideras sindicales a decirle a derecha que de rescate ni hablar, que eso es un fracaso, que así se compromete la soberanía nacional, el buen nombre de la nación y el futuro y no se cuántas cosas más.
Miren ustedes, señores de la oposición socialista: no nos engañen más. El buen nombre de España lo dilapidó Zapatero con su despilfarro y sus componendas con los nacionalismos insaciables. Y lo que acaso sea peor: ese Zapatero que hoy disfruta de sus prebendas de ex presidente, no solo ha destruido el prestigio de España sino que se ha comido los ahorros de los españoles al tiempo que ha condenado al paro a esos cinco millones que hoy les quiere achacar ¡a la reforma laboral! Basta ya de cinismos y de burlas, señora Valenciano! ¿O es que se cree que si el PSOE gobernase hoy el rescate no sería necesario?

















