El hombre encuentra a Dios detrás de cada puerta que la ciencia logra abrir (A. Einstein)
En el ámbito de su tradicional audiencia semanal

El Papa invita a los fieles a seguir el ejemplo de San Juan Bautista y rechazar todo trato con el mal y la mentira

Benedicto XVI dedicó su catequesis de ayer en el ámbito de su tradicional audiencia semanal, al martirio del precursos de Jesus.  El Papa invitó a los fieles a que, como Juan Bautista, “perseveremos junto a Dios en la oración, a fin de que ningún trato con el mal y con la mentira de este mundo falsifique nuestra vida”.

Éstas fueron las palabras del Santo Padre en español: «Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los provenientes de España, Venezuela, Colombia, Argentina, México y otros países Latinoamericanos. La Iglesia celebra hoy la memoria del Martirio de San Juan Bautista, el precursor de Jesús, que testimonia con su sangre su fidelidad a los mandamientos de Dios. Su vida nos enseña que cuando la existencia se fundamenta sobre la oración, sobre una constante y sólida relación con Dios, se adquiere la valentía de permitir que Cristo oriente nuestros pensamientos y nuestras acciones. Muchas gracias».

En su catequesis central en italiano, Benedicto XVI destacó que «celebrar el martirio de San Juan Bautista nos recuerda también a nosotros, cristianos de nuestro tiempo, que no se puede descender a negociar con el amor a Cristo, a su Palabra, a la Verdad. La Verdad es verdad y no hay componendas. La vida cristiana exige, por decirlo de alguna manera, el «martirio» de la fidelidad cotidiana al Evangelio, es decir, el valor de dejar que Cristo crezca en nosotros y sea Él quien oriente nuestro pensamiento y nuestras acciones. Pero esto sólo puede suceder en nuestra vida si la relación con Dios es sólida. La oración no es tiempo perdido, no es robar espacio a las actividades, incluso a las apostólicas, sino que es exactamente lo contrario: sólo si somos capaces de una vida de oración fiel, constante y confiada, será el mismo Dios quien nos dará la capacidad y la fuerza para vivir de modo feliz y sereno, para superar las dificultades y testimoniarlo con valor. Que san Juan Bautista interceda por nosotros, a fin de que sepamos conservar siempre la primacía de Dios en nuestra vida».