Arrecian las críticas contra el Gobierno y no solo desde la oposición. En algunos medios de comunicación que parecían encantados con Rajoy, empiezan a impacientarse con esa aparente indolencia, pasividad e improvisación que están ofreciendo los ministros como si quisieran entretener al personal en espera del “plato fuerte” de la crisis. O “los platos fuertes” que la complicarán aún más, ya verán. Y ríanse de la Bolsa y las prima de riesgo.
Así como en los circos aparecen los payasos mientras los mozos preparan la jaula de fieras para el siguiente espectáculo de doma de tigres y leones, algunos ministros se ocupan estas semanas de hacer títeres que más que distraer impacientan a los espectadores. Véase, por ejeplo, la pintoresca polémica entre los ministros de Economía e Industria sobre la reforma del sistema energético e incluso esa alambicada reestructuración del Plan Prepara para impedir que los “niñatos” en paro se embolsen 400 euros mientras viven en casa de sus papás sin preocuparse de buscar trabajo, lo haya o no…
Algunas de las payasadas tienen mayor envergadura y de no encontrarnos todavía en los idus de agosto hubieran provocado el lanzamiento masivo de almohadillas a la pista ibérica, como ocurre con el “caso Bolinaga”. Ahí tenemos al bueno del ministro del Interior, que no deja de insistir en que su deber es cumplir la ley, pero que dispone el “tercer grado” para el asesino enfermo de cáncer, mientras los informes médicos se contradicen y se contrafirman ante la indignación de las víctimas del terrorismo.
Cuando no son los ministros los que ocupan la pista, surgen otros titiriteros que, a pesar de su escasa gracia, han descubierto lo mucho que entretienen las tertulias sus atracos a los supermercados y ocupaciones de fincas y hoteles, con chapuzón piscinero incluido, ¡ozú, que calor hace por estas tierras andaluzas!
Incluso el señor Pérez Rubalcaba, alquimista mayor del reino, se permite ofrecer recetas al Gobierno para afrontar el desastre económico que le ha legado que tanto esfuerzo: “Lo que debe hacer el señor Rajoy es dejarse ya de chapuzas y empezar por subir las pensiones, pagar sin rechistar los 400 euros que nosotros dispusimos para todos los que han agotado los subsidios de paro, destinar más fondos para combatir la violencia de género, no cobrar por los medicamentos, restituir a los funcionarios la paga extra de Navidad… Y algo más, señor Rajoy: ¡cuidadito con pedir a Bruselas el rescate para España porque nos tendrá enfrente y en la calle, con todos los sindicatos, que ya está bien de recortar el estado del bienestar que tanto trabajito nos costó consolidar a nosotros los socialistas!”
Como si esto no bastara para animar la espera del gran espectáculo, la Junta de Andalucía se ha inventado la “comisión del silencio” para “investigar” las responsabilidades políticas del montaje de los Eres falsos… que terminará felizmente esta semana próxima con la absolución general de todos los sospechosos: nada por aquí, nada por allí; los 1.200 millones de euros supuestamente gastados en ayudar a los amigos nunca han existido. ¡Eso si que es magia y no la del bueno de Juan Tamariz!
Y todo esta larga espera ¿para qué? Pues muy simple: para llegar distraídos a la gran prueba del algodón que nos espera a todos los españoles, empezando por el señor Rajoy, claro: la capacidad del Gobierno para afrontar el “rescate” de Bruselas con la aplicación de nuevos recortes presupuestarios; el resultado de las elecciones vascas; la disyuntiva planteada por Cataluña (o pacto fiscal o la independencia); la huelga general que preparan los sindicatos para protestar por todo, no importa qué; la inaplazable reforma de la Administración del Estado de las autonomías y, como colofón, la aplicación literal de la Constitución que deja en manos del Ejército la salvaguardia de la unidad territorial de España.
¿Les parece poco? Pues no crean que todo habrá terminado ahí: los votantes del PP se lanzarán a la calle para pedir la abolición del aborto y la aplicación estricta de la ley a los terroristas; los votantes de Rubalcaba la organizarán para gritarle al Gobierno que no la cambien y, para rizar el rizo, la juez Alaya terminará por imputar a Chaves y Griñán de la malversación de fondos públicos en Andalucía. Dicho lo cual creo que algo se me ha quedado traspapelado en la memoria, acaso la reforma de la ley de Educación, la supresión de la mendaz asignatura de EpC , and son on…

















