El Índice de Religiosidad Global de Gallup, que lleva siete años analizando la religiosidad y el ateísmo en 20 países de Europa que marcan la realidad del continente asi como en el resto del mundo, muestra que en este año de 2012 se mantienen las grandes tendencias que ya se detectaron anteriormente en Europa. Mientras en la Occidental decrece la religiosidad, -aunque la caída parece haber tocado fondo y empezar a remontar en sitios como Holanda, Finlandia, Italia y España- en la Oriental sigue creciendo el número de personas religiosas, a medida que fallecen los ancianos formados bajo el comunismo y que las Iglesias consiguen restablecer su presencia social.
Cuando en noviembre de 1989 cayó el Muro de Berlín Europa Oriental recuperó la libertad y desaparecieron las clases obligatorias de ateísmo científico, apenas pasaron dos años se pudo apreciar un alto nivel de libertad religiosa que, durante décadas, había sido imposibilitada por los regímenes comunistas. Donde la persecución fue relativamente más suave, como Polonia, se han mantenido altos niveles de religiosidad (81% se consideran religiosos, 3% dicen ser ateos convencidos). Donde fue la persecución especialmente dolorosa y sistemática, como la República Checa, se mantienen todavía altas tasas de increencia (en Chequia, el 30% se declaran ateos convencidos y sólo el 20% dicen ser religiosos).
La pregunta que se ha hecho a los encuestados para realizar el informe ha sido: “Independientemente de que usted acuda o no a un lugar de culto, ¿diría que es usted una persona religiosa, no religiosa o un ateo convencido?” En España concretamente se ha producido en los últimos cinco años un dato alentador: en contra de lo que se podía esperar, sobre todo por la ofensiva laicista de los gobiernos socialistas en las dos últimas legislaturas, el número de quienes se declaran “ateos” ha disminuido en un punto: del 10 al 9 por ciento dela población.
Hay que destacar también que existe una opción “comodín” que es la de ser “persona no religiosa”, categoría que puede incluir a agnósticos, personas que creen en Dios pero no en la religiosidad organizada, algún ateo vergonzante y algún religioso poco fervoroso.
En Occidente, como regla general, el “ateísmo convencido” no consigue pasar la barrera del 10% e incluso retrocede, como pasa en España y Finlandia. Hay países, sin embargo, donde las Iglesias son muy débiles desde hace décadas y también la religiosidad de la gente, y allí se da cierta tendencia de personas “sin religión” que pasan ahora a declararse “ateos convencidos”: sería el caso de Holanda y Francia. Alemania, es un caso especial, ya que incluye la antigua Alemania Oriental, sometida a una campaña de descristianización primero por los nazis y después por los comunistas, creando una zona donde apenas hay creyentes. Los 20 años desde la caída del Muro y su occidentalización facilitan que muchos no creyentes puedan declararse ateos “de estilo occidental” sin que se les asocie con la vieja RDA.
Por último, está el caso de Irlanda, un país de fuerte tradición católica, muy ligada a su identidad nacional y afirmación frente a la vecina Inglaterra protestante. La tradición era fuerte, pero la experiencia personal de fe y relación con Dios no tanto. Los escándalos de abusos sexuales e inoperancia por parte de obispos y de órdenes religiosas han causado el terremoto que recogen las cifras: 4 puntos más de ateísmo y 22 puntos menos de religiosidad (de 69% de irlandeses religiosos en 2005 a 47% hoy). Sólo hay un país en el mundo con una bajada similar de religiosidad a la de Irlanda: el comunista Vietnam (23 puntos), donde se combina un endurecimiento en la persecución a los cristianos con un debilitamiento del budismo tradicional y la mezcla de materialismo comunista y capitalista.
AFRICA, REGION MAS DEVOTA
Africa encabeza la lista de las regiones más devotas del mundo, con un 89 por ciento de los encuestados definiéndose como religiosos. Luego se situa América Latina (84 por ciento), el sur de Asia (83 por ciento) y el mundo árabe (77 por ciento). El norte de Asia aparece como la región menos religiosa con un 17 por ciento, seguido del este del continente con un 39 por ciento. América del Norte registró un 57 por ciento de religiosidad, Europa occidental un 51 por ciento y Europa oriental un 66 por ciento.

















