Para que el mal prolifere basta con que los buenos no hagan nada (Edmund Burke)
ESFUERZOS DE LA IGLESIA PARA MANTENER LA CONVIVENCIA EN NIGERIA

En el Meeting de Rimini, el arzobispo nigeriano Ignatius Kaikama explica que pese a los ataques de Boko Haram, la esperanza permanece

Invitado en el Meeting de Rimini, monseñor Ignatius Kaikama, arzobispo de Jos y presidente de la Conferencia Episcopal de Nigeria, se ha referido ampliamente a los ataques que está sufriendo la comunidad cristiana de su país y afirmó que “cuando las iglesias se queman, se destruyen las propiedades, a los amigos, se asesina a los familiares, estalla una rabia difícil de calmar”. “Los ataques –reiteró- han puesto a dura prueba la fe de muchos, porque no es fácil hablar de amor y de perdón en estas condiciones”.

Como es bien sabido, la secta islamista radical “Boko Haram”, persigue sistemáticamente a los cristianos. Su última fechoría ocurrió el 11 de marzo de este año, cuando atacaron la Iglesia de San Finbar y mataron a 15 personas. “Cuando llegué al lugar –contó el arzobispo- todo estaba destruido. Los jóvenes estaban llenos de rabia y tristes y me pedían hacer algo. Algunos me acusaban de ser demasiado amigo de los musulmanes y querían empuñar las armas. Me volví y me arrodillé frente a las imágenes sagradas destruidas. De repente los muchachos hicieron silencio. Les dije que volvieran a casa y que no hicieran prevalecer en sus ánimos la rabia y el odio”. “Hemos sido atacados y asesinados pero la esperanza permanece”, añadió.

Entrevistado por la agencia ZENIT, el presidente de la Conferencia Episcopal de Nigeria explicó que los cristianos viven en toda Nigeria, en el norte y en el sur. Es verdad que hay zonas del país donde se querría instaurar la “sharia”, expulsar o convertir a la fuerza a los cristianos, pero también es verdad que en la mayor parte de los casos y entre la gente no es difícil establecer buenas relaciones entre cristianos y musulmanes.

Con este fin, monseñor Kaikama ha creado un centro de formación en su diócesis, en Jos, donde cristianos y musulmanes estudian juntos. Es un centro para la paz y el diálogo. Actualmente el presidente de Nigeria es cristiano y monseñor Kaikama piensa que los atentados de los fundamentalistas están apoyados por fuerzas políticas que quieren derribar al gobierno y crear confusión. No hay pruebas suficientes de que los Boko Haram estén apoyados por fuerzas de fuera del país. En todo caso –según el arzobispo–, la única solución es la de reforzar el diálogo y la paz.

Monseñor Kaikama explicó que la Iglesia católica dedica mucho tiempo a ayudar a la gente, proporcionando educación, servicios sanitarios, agua potable y mucho más. Para favorecer la paz y la amistad, el arzobispo nigeriano ha compartido comidas con los musulmanes. Hace poco días, fue invitado a la Mezquita para festejar el fin del Ramadán.

El presidente de la Conferencia Episcopal de Nigeria concluyó su intervención subrayando que Jesús murió en la cruz con los brazos abiertos para “abrazar a toda la humanidad”, y pidió oraciones para poner fin a la violencia y garantizar que Nigeria permanezca unida.