El hombre encuentra a Dios detrás de cada puerta que la ciencia logra abrir (A. Einstein)
CON HUMOR DE VERANO

Y ahora, el excitante turismo político

Ya sabemos que en tiempos de crisis, la imaginación se suele disparar, como se le ha disparado al señor Sánchez Gordillo, con su brillante iniciativa de atracar supermercados para alimentar a las asociaciones de “okupas”. Puede que no haya caído en la cuenta este inefable y barbado alcalde comunista y olé, de que, sin pretenderlo, ha ofrecido un magnífico pretexto para fomentar el turismo y apoyar así la recomendación que estos días nos hacía a los españoles el ministro de Industria, Comercio, Turismo y algunas cosas más: hacer turismo dentro de España. ¡Pues bien: ha llegado el momento del turismo político!

En efecto, a los muchos encantos que tiene nuestro país, el alcalde Gordillo le ha añadido la posibilidad de presenciar de cerca cómo se atraca un supermercado o se ocupa una finca y hasta un banco. Lo mismo que algunas empresas han sabido explotar los escenarios de cartón-piedra de las películas del Oeste, ofreciendo a los turistas simulacros de tiroteos y borracheras de vaqueros, se podría llegar a un acuerdo con el señor Gordillo para que anunciara públicamente su próximo golpe y dar tiempo así de organizar las correspondientes excursiones turísticas.

Como aliciente añadido podría ofrecerse, al término de cada espectáculo organizado por auténticos sindicalistas del SAT, una degustación de sangría y pestiños en alguna de las fincas “okupadas” donde el señor Gordillo tendría además la oportunidad de pronunciar algún discurso, puño en alto, sobre la desgracia de vivir en un país capitalista y las ventajas de las democracias populares como la castrista, donde no es necesario robar… porque todo lo ha robado ya el Estado en nombre del pueblo.

Con el tiempo, los “tours” podrían amenizarse con la asistencia en vivo de grandes próceres de la izquierda nacional, desde el antiguo alcalde de Parla, Tomás Gómez, que podría hablar de la forma de dejar las arcas del pueblo vacías sin riesgo de ser detenido, hasta el propio Zapatero que también tendría la oportunidad de dar lecciones de cómo arruinar un país y seguir viviendo de los presupuestos del Estado. Y para atraer a más turistas todavía, se podría acudir, como artistas invitados, a la colaboración de Cristina Kirchner o de Hugo Chaves que hablarían de sus métodos de expropiación-express como un medio más de quitar a los ricos sus ganancias para dárselas a sus votantes.

Un bonito slogan para los carteles publicitarios, que ya debería estar preparando el señor Soria: “España, su sol, sus playas, su arte… y sus alcaldes comunistas. Asista en directo a sus atracos y asaltos a fincas y bancos. Degustaciones gastronómicas e invitados sorpresa… Very exiting!”

Y puestos ya a imaginar nuevos atractivos turísticos ¿qué les parecería un recorrido por los monumentos de Madrid que incluyera un colofón de alta tensión política, como una visita al inefable exjuez-estrella Garzón para que hablara de la forma de burlar legalmente la justicia británica para liberar a su defendido Assange, e, incluso, a la sede socialista de Ferraz para tener un encuentro con doña Elena Valenciano antes de pronunciar su habitual soflama antipepera? ¡Cuantas cosas podrían aprender los turistas sin necesidad de leer periódicos, escuchar tertulias ni asistir a mítines!

Puede que iniciativas como estas no sean demasiado rentables, al menos en un principio, porque ya no estamos en los tempos en los que el ministro socialista Carlos Solchaga afirmaba que España era el país donde más pronto se podía enriquecer uno. Pero no cabe duda de que los tiempos de crisis son los más adecuados para darle vueltas al coco…