El obispo de Bilbao, Mons. Mario Iceta, en su homilía de la Misa solemne de la Asunción de la Virgen María invitó a avivar «la esperanza de poder superar las dificultades que nos acechan con la ayuda y la gracia de Dios, con la protección materna de María», para «hacer presente entre nosotros el Reino de Dios». Ha realizado un recorrido por las circunstancias de la crisis económico-social, sus causas y cómo afrontarla cristianamente. 
Mons. Iceta ha hecho referencia a las lecturas de la misa de la Solemnidad de la Asunción. “El cántico del Magnificat proclamado por María es el canto de alabanza por la acción de Dios a favor de la humanidad, es el cántico de esperanza de los sencillos, de quienes ponen su confianza en el Señor”. Añadió que “el libro del Apocalipsis nos relata la victoria sobre el dragón de la Mujer vestida de sol, a punto de dar a luz. Esta victoria es la de Cristo resucitado, nacido de María, que vence el pecado, el odio, la injusticia y la muerte”. Estas reflexiones le han llevado a exponer varias consideraciones sobre la crisis económico-social actual.
El obispo de Bilbao expresó la cercanía, preocupación y ofrecimiento de ayuda de toda la Iglesia diocesana, agradeciendo a “Cáritas, a las instituciones diocesanas y a tantos fieles que sin desfallecer comparten su tiempo y sus bienes con los que sufren”. El Obispo, además, recordó que la Carta pastoral de Cuaresma y Pascua se examinaban las raices estructurales y las causas más próximas de la crisis económica: “La crisis antropológica, ética y cultural que subyace a la crisis financiera, la carencia de reglas y control adecuados, los comportamientos carentes de ética y responsabilidad, el distanciamiento entre la economía financiera y la real, la búsqueda de lucro desproporcionado, la especulación incontrolada, la codicia, la corrupción, el derroche, la falta de previsión, el descontrol y negligencia en muchas decisiones y en organismos de supervisión”.
El obispo de Bilbao insistió en la necesidad de fortalecer moralmente la sociedad, para lo cual “la educación integral se convierte en un pilar básico que es preciso reforzar” y “la dimensión trascendente y religiosa no debe quedar excluida del ámbito educativo”.
Respecto al desempleo, “una de las consecuencias más dramáticas de la situación actual”, monseñor Iceta consideró alarmantes el creciente número de familias en las que todos sus miembros están en paro y el de jóvenes en paro. Pidió que “todos, instituciones, organizaciones y particulares, cada cual según su capacidad y responsabilidad social, nos impliquemos en la creación de empleo”.
También pidió que no se abandone “el objetivo de una protección social adecuada”, como “los servicios básicos para la cohesión y la justicia social, tales como formación y educación, sanidad, pensiones, asistencia a la ancianidad y a la discapacidad y protección de los desempleados”, de modo que no sufran más los más desfavorecidos. E insistió en profundizar y ampliar la búsqueda de alternativas justas “para que las familias que se asoman a un duro empobrecimiento no pierdan su casa, evitando que se vean abocadas a la exclusión y a sufrir un hondo sentimiento de desprotección”.
Por otro lado, se refirió a los inmigrantes invitando a mirarles “como quienes realmente son, hermanos y hermanas nuestros”. respecto a quienes “siempre es necesario un esfuerzo recíproco y compartido de acogida e integración”. Para ellos reclamó “una solución justa a las situaciones de ilegalidad”, así como prestarles “los servicios básicos que necesitan” y “poner en marcha medidas de integración, hacia la “equiparación en todos los aspectos con los demás ciudadanos”.
Finalmente, Mons. Iceta invitó a concretar la “responsabilidad ante la crisis”, con medidas reales de “de austeridad y moderación”, así como con “la solidaridad, la colaboración leal entre todos, la crítica constructiva, la escucha y el diálogo con el fin de alcanzar acuerdos”.

















