El hombre encuentra a Dios detrás de cada puerta que la ciencia logra abrir (A. Einstein)

El Papa recuerda a Santo Domingo de Guzmán, “hombre de oración que siempre hablaba con Dios”

Benedicto XVI reflexionó ayer en la Audiencia General de los miércoles sobre la figura litúrgica del día, Santo Domingo de Guzmán, estuvo en el centro de la reflexión de esta mañana en el marco de la celebración de la Audiencia General. En su catequesis recordó el peculiar modo de orar de esta figura del siglo XIII, fundador de la Orden de los Padres Predicadores. “Santo Domingo nos recuerda que al origen del testimonio de fe que cada cristiano debe dar en familia, en el trabajo y en el compromiso social, así como en los momentos de distención, se coloca la oración como contacto personal con Dios, que es lo que nos da fuerza para vivir intensamente –dijo el Papa- cada evento y en especial los más sufridos”. 

Desde Castel Gandolfo y italiano, el Papa aludió a que Santo Domingo de Guzmán con sus tres modos de orar nos enseña la importancia de las actitudes exteriores de nuestra propia oración.

Además, Benedicto XVI saludó después en distintas lenguas a los peregrinos llegados a Castel Gandolfo. En francés el Santo Padre dijo que “en la escuela de santo Domingo de Guzmán podremos ser amantes de Dios, imitadores de Cristo, hombres y mujeres de oración, savia protectora de nuestras acciones y de nuestro testimonio”. E invitó a que en vacaciones nos dejemos guiar más por el Espíritu Santo, para profundizar nuestra comunión con Dios y con los demás

En su saludo en inglés, destacó la fiesta de Santo Domingo, el fundador de la Orden de Predicadores. “En su vida, Santo Domingo fue capaz de combinar la oración constante y fervorosa con la actividad en el servicio del Señor y su Iglesia. Con su ejemplo y su intercesión, puedan todos redescubrir la importancia y la belleza de la oración diaria, y dar testimonio gozoso de nuestra fe en Cristo Salvador”.

Dando la bienvenida a los peregrinos de lengua alemana Benedicto XVI recordó que Santo Domingo, “era un hombre de oración, que siempre hablaba con Dios. La relación con Dios en la oración fortalece nuestra fe y nos da fuerza en los desafíos de la vida”. Y al saludar a los fieles de lengua portuguesa y recordar la festividad de Santo Domingo, el Papa ha subrayado que “la oración abre la puerta de nuestra vida a Dios y en ella Dios nos enseña a salir de nosotros mismos al encuentro de los demás, participando todos en la presencia luminosa de Dios, que habita en nosotros”.