España está considerada como un enclave estratégico en la lucha contra las permanentes amenazas que representa el terrorismo yihaidista. Las amenazas y los riesgos de la presencia de Al Qaída se multiplican en un país que es frontera con el Magreb y puerta de acceso a una Europa que recibe flujos permanentes de inmigración de origen islámico. La complejidad de la lucha contra el terrorismo, el enemigo más operante del mundo globalizado, no debe impedir que deba ser considerada como un objetivo de relevancia en el que no hay que escatimar inversiones y esfuerzos. La seguridad de las personas debe ser una prioridad para los Estados. En la lucha contra el terrorismo islamista ningún país occidental debe bajar la guardia.

















