Ante este panorama, no está de más que políticos con las ideas claras, como ha hecho estos días Jaime Mayor Oreja, nos recuerden que es necesario un movimiento ciudadano que apoye el esfuerzo del gobierno por salir de esta crisis y por deslegitimar las dinámicas perversas de los particularismos. Es la hora del nuevo protagonismo de una sociedad civil que tenga una voluntad de reaccionar positivamente, sin el lastre de las caducas ideologías y con la mirada puesta en la elocuente realidad de los ciudadanos. Un movimiento que reclame la regeneración del Estado, una renovación de las relaciones entre los poderes y las instituciones públicas, la deslegitimación de los nacionalismos egoístas y excluyentes, y que garantice la libertad de defensa de los derechos fundamentales de todos.

















