ser progresista es luchar por una legislación que prohíba el aborto. (Mons. Elías Yanes)

Milenio del Monasterio de Oña: XVII Edades del Hombre

Carlos Corral. Catedrático de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales y Docto en Derecho Canónico.

Hace 1000 años, el 1011, Sancho García, tercer conde de Castilla y nieto de Fernán González, fundó el monasterio (dúplice de monjes y monjas) benedictino de San Salvador en Oña (Burgos) para su hija Tigridia. La celebración del milenario ha motivado que en ella tenga lugar la celebración XVII de Las Edades del hombre del 23 mayo hasta 4 noviembre.
Y lleva (por título Monacatus (transcripción fonética de monachatus, del latín monachus (solitario) —de su folleto oficial seleccionamos unos párrafos—.
El escenario de las Edades lo constituyen la iglesia, la sacristía, la sala capitular y el claustro de Simón de Colonia.

1. Monacato y monarquía.

Desde los comienzos del monacato en el norte peninsular, la monarquía estuvo vinculada él de modo particular. En la época de la reconquista de territorios s los musulmanes de Al-Andalus, los monarcas [en especial Alfonso VIII el de Las Navas de Tolosa] intentaron repoblar y colonizar dichos territorios promoviendo la implantación de comunidades monásticas y tutelando la fundación de monasterios, sirviéndose para ello de personas destacadas por su honda espiritualidad.

Además, en diversas ocasiones, los reyes y los nobles escogieron la paz de los monasterios `para el descanso de sus restos mortales y los de sus familiares. Por ello, sus iglesias se constituyeron en verdaderos panteones reales, como es este paradigmático monasterio de Oña.

2.- La oración.

La oración pertenece a la esencia íntima de la iglesia, que sigue el ejemplo y elñ mandato de Cristo y de los apóstoles de orar siempre insistentemente, y sin desfallecer. Por ello precisamente la oración ha sido y sigue siendo uno de los pilares de la vida monástica. Ya sea la privada u oculta, necesaria y recomendable, como la comunitaria que encierra una especial dignidad conforme a las palabras de Jesús: Donde estén dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio (Mateo 18,20).

La suprema vocación asestar siempre con el Señor y velar orando ante su próxima venida. El rezo o canto del Oficio Divino Liturgias de las Horas tiene como característica específica y finalidad propia la de dar culto a Dios y santificar el curso entero del día y de la noche y toda actividad humana. Dicha oración está vinculada especialmente a la celebración del misterio eucarístico, máxima expresión litúrgica de la Iglesia, centro y cumbre de toda la vida de la comunidad cristiana.

La Lectio divina —estos es, la lectura meditada de la Biblia y de los escritos de los Santos Padres— es así mismo uno de los pilares fundamentales de la vida diaria de los monjes. Es un momento privilegiado del diálogo íntimo del consagrado a Dios.

3. Los trabajos y los días.

La comunidad monástica se caracterizó, desde sus orígenes, por el alejamiento geográfico y sociológico de ciudades y personas. Primero se buscó el desierto, más tarde el campo. Y en ese campo abierto se plantó un “huerto” cerrado, el monasterio, eligiendo para ello parajes idílicos.
La comunidad está regida por una Regla, una norma suprema que estructura, organiza y modera. Por un lado, los cargos y oficios, para el bien de todos, sus miembros, siendo el abad o la abadesa la autoridad superior; y, por otro, una vida cotidiana rítmicamente marcada por la repetición diaria y horaria de los oficios designados y de las actividades estipuladas para cada uno de ellos.

4. Memoria histórica.

En Oña, Sancho el Mayor de Navarra introdujo poco después la observancia de los monjes de Cluny (o cluniacenses en 1032). Tras unos años calamitosos al final de la Edad Media, en el siglo XVI conoce el monasterio una nueva época de prosperidad. Pero tres siglos después, en 1835 fue suprimido por la Ley de Desamortización, convirtiéndose la iglesia en parroquia del pueblo. Ocurrió un paréntesis: desde 1880 hasta 1968, los jesuitas habitaron el grandioso monasterio. Años más tarde se vendió a la Diputación Provincial de Burgos que ha establecido allí un sanatorio para enfermos mentales.

La realidad fue que los monasterios benedictinos cumplieron en aquella época una triple función: espiritual de alabanza a Dios; terrenal: repoblar y cultivar los campos reconquistados; cortesana: ser sede de morada transitoria y de acontecimientos de la misma familia real (nacimientos y eenterramientos).

Referencia bibliográfica: Monacatus (ed. Las Edades del hombre, Oña, Burgos 20012).