ser progresista es luchar por una legislación que prohíba el aborto. (Mons. Elías Yanes)
CONVERSATION BETWEEN BELIEVERS AND NON-BELIEVERS

CONVERSACIONES. Capítulo XVIII: “El rostro humano”

ABSTRACT

 

Chapter XVIII, part II: “The human face” (“El rostro humano”).

As we have already seen, Marías asserts that we can really discover a person through his/her body and, to be precise, by contemplating his/her face.

In this chapter, Marías remembers us what he said in chapter XVI when he explained the importance of the body as the concrete way for being in the world: the concept of incarnation. Now, he relates this concept to the Creation in Genesis, and he stresses the face as the more important part of the body.

At the end of this chapter Marías underlines the fact that male and female faces are different, and he attributes this fact to the two different realities where life can take place. This statement will be examined in deeper detail by Marías in next chapter.

 

A continuación nos adentramos en la segunda parte del Capítulo XVIII: El rostro humano, del libro de Julián Marías Antropología metafísica.

 

Nuestro filósofo, al principio de este capítulo, explica la manera en que se descubre a la persona, afirma que lo hacemos a través de su cuerpo, pero más concretamente por su rostro. Y así afirma que: “El conocimiento más verdadero que podemos alcanzar de una persona es el que nos proporciona la contemplación de su rostro; tanto más hondo y complejo, cuanto más real es esa contemplación […] pero lo decisivo es que en la cara, abreviada y resumida en los ojos, es donde sorprendemos a la persona, donde la descubrimos y hallamos por primera vez, donde asistimos a su trayectoria, donde vemos incoarse otras trayectorias no seguidas y que son parte virtual de su biografía íntegra”1.

Además nos dice que es a través del cuerpo que el hombre se instala en el mundo; Julián Marías afirma que “El soporte carnal hace posible la inserción del hombre en el mundo: aunque en principio la instalación mundana parece primaria, antropológicamente no lo es: porque es corpórea está en el mundo, y está corporalmente. El concepto de encarnación tiene una sorprendente analogía con el relato de la creación del hombre en el Génesis”2.

En relación con esta misma idea nuestro filósofo afirma que “El hombre se ve a sí mismo como alguien corporal, que elige en esta vida temporal y breve quién pretende ser siempre”3.

Nuestro filósofo relaciona rostro con conocimiento personal, más concretamente los ojos, ya que es en ellos “donde asistimos y hallamos por primera vez, donde asistimos a su trayectoria, donde vemos incoarse otras trayectorias no seguidas y que son parte virtual de su biografía íntegra”4.

Al final de este capítulo incide Julián Marías en que es distintita la cara masculina de la cara femenina, por lo que el autor se pregunta por las dos formas radicales en que acontece la vida humana: varón y mujer. Al igual que descubrimos en otros capítulos, se sirve de estas afirmaciones como eslabón para enlazar el tema siguiente.

 

Esta pregunta nos lleva al siguiente capítulo de Antropología metafísica, Capítulo XVIII: La figura viril de la vida humana, que trataremos la primera parte la próxima semana.

 

 

1 MARÍAS, J., Antropología metafísica, Alianza editorial, Madrid, 1995, pág. 134

 

2MARÍAS, J., Persona, Alianza editorial, Madrid, 1996, pág. 15

 

3 MARÍAS, J., La perspectiva cristiana, Alianza editorial, Madrid, 1999, pág. 136

 

4 MARÍAS, J., Antropología metafísica, Alianza editorial, Madrid, 1995, pág. 134