Una de las últimas fotografías de Oswaldo Payá y su esposa, Ofelia Acevedo, es la que juntos se tomaron en la plaza de la Revolución poco después de concluida la Eucaristía que Benedicto XVI celebró en la ciudad de La Habana. Oswaldo y Ofelia aparecían sonrientes junto a una pancarta en la que se leía: “La verdad les hará libres”. Si la muerte de Oswaldo Payá ha sido dolor para unos y escándalo para otros no es sólo por la causa con la que Oswaldo estaba comprometido, sino por la coherencia con la que vivió. Eso es lo que hoy hace más desgarrador el lamento de su viuda. “No busco culpables”, ha dicho la mujer que junto a Payá fundó el Movimiento Cristiano Liberación; “busco la verdad”.
Ser fieles a la verdad es el gran desafío que se presenta a quienes en vida de Oswaldo Payá animaron un movimiento ciudadano que hizo de la promoción de la justicia y la conquista de la libertad la razón de ser de su compromiso. Es especialmente doloroso que el silencio del régimen tenga como propósito banalizar la muerte de Payá y vaciar de sentido el estilo de vida que imprimió al MCL. Pero es precisamente este estilo animado por la luz de Cristo el que ha logrado un proyecto consolidado y cohesionado dentro y fuera de la isla. Los defensores de los Proyectos Varela y Heredia no tienen otra causa que la búsqueda de la libertad para el pueblo cubano. Tarde o temprano el castrismo caerá y Cuba necesitará una reconciliación en paz. Allí estarán las gentes del MCL para defender que sólo los cubanos tienen derecho a construir su futuro.

















