Para que el mal prolifere basta con que los buenos no hagan nada (Edmund Burke)

Una respuesta de esperanza ante la crisis

Afortunadamente no existe un único discurso sobre la crisis que atravesamos, que es mucho más que económica. La libertad en la sociedad española hace posible que la Iglesia presente un diagnóstico y una respuesta diferente al sentir común que se está imponiendo. Los relatos catastrofistas de presente y de futuro no sirven para esta coyuntura. Necesitamos una mirada constructiva, que acoja la preocupación por las todas las dimensiones constitutivas de lo humano.

Durante esta semana se está celebrando en los cursos de verano de la Universidad Rey Juan Carlos un seminario dirigido por el cardenal Antonio Cañizares sobre los católicos ante los retos y los desafíos de la España de hoy. En este foro universitario están participando destacados representantes de la Iglesia y de la sociedad. En la lección inaugural el cardenal Rouco afirmó que la crisis, extraordinariamente compleja y sumamente dolorosa, urge a los cristianos a recuperar la frescura de la fe, para que se haga vida personal y social. Lo que la sociedad necesita de los católicos es el testimonio creíble y razonado de la presencia de Dios, que satisface el deseo del corazón del hombre y cambia la sociedad a través de la vidas de los creyentes. Éste es un apunte del método primero de la Nueva Evangelización.