Para que el mal prolifere basta con que los buenos no hagan nada (Edmund Burke)

La batalla que salvó a Europa

Tal día como hoy, hace 800 años, España y Europa parecían sentenciadas a desaparecer. Los almohades amenazaban con tomar Toledo y deshacer los avances cristianos. Desde Baleares, las fuerzas musulmanas se disponían a atacar Aragón y penetrar en Francia. Jerusalén había caído 25 años antes y el Islam tenía al alcance de su mano la conquista de Europa. La historia hubiera sido muy distinta de no ser por el giro que se produjo el lunes 16 de julio de 1212. La batalla de las Navas de Tolosa obligó a los musulmanes a replegarse en el sur de la península y sentó las bases para la culminación de la Reconquista.
 
Pocas fechas hay de tanta trascendencia histórica para España como ésta, lo cual hace llamativo el silencio generalizado en torno a este octavo centenario. Es verdad que a lo largo de los siglos se han barnizado los hechos con una gruesa capa de relato mítico. Este factor ha contribido a que muchos lean hoy con escepticismo todo lo relacionado con las Navas de Tolosa. Sin embargo, en esa gesta confluyen elementos decisivos para entender de dónde viene España. Por ejemplo, queda patente que había ya una clara conciencia de nación, y que ante una amenza común los reinos eran capaces de superar sus divisiones. Es el cristianismo la base de esa unidad, como también de una concencia común europea, sólida ya en un continente que se forjaba en el Camino de Santiago. También es significativo el vínculo entre cristianismo y libertad. Si Europa envió tropas fue porque entendió que se jugaba su libertad en esa batalla.