ser progresista es luchar por una legislación que prohíba el aborto. (Mons. Elías Yanes)

Benedicto XVI: “Los Apóstoles no deben estar atados al dinero y a la comodidad”

Benedicto XVI animó ayer a los apóstoles a anunciar a Cristo “sin preocuparse por tener éxito” sino sabiendo que “los enviados de Dios con frecuencia no son bien acogidos”. Así lo expresó durante la homilía de la Santa Misa, recogida por Radio Vaticana, que celebró ante la Catedral de Frascati, donde invitó a los cristianos a “releer el Concilio” para redescubrir la “belleza de ser Iglesia”. A la ceremonia asistió el Cardenal Tarcisio Bertone, Secretario de Estado de la Santa Sede. 

En su homilía, destacó que “estoy feliz de celebrar con vuestro obispo, que durante más de 20 años fue colaborador en la Congregación para la Doctrina de la Fe, con su contribución al catecismo de la Iglesia y al compendio”, en referencia al Cardenal Bertone.

Para el Santo Padre, “es muy importante que desde el principio Jesús quiera hacer partícipes a los Doce en su acción: es una especie de «aprendizaje» con vistas a la gran responsabilidad que les espera”. Y dijo que “el hecho que Jesús llame algunos discípulos a colaborar directamente a su misión, manifiesta un aspecto de su amor”.

Afirmó que “el criterio de los discípulos es la verdad y la justicia, aunque esté contra los aplausos y los poderes humanos” y sostuvo que “la misión apostólica tiene siempre que comprender los dos aspectos de predicación de la palabra de Dios y de manifestación de su bondad con gestos de caridad, de servicio y de dedicación”.

Habló, además, de la educación y dijo que se realiza “a partir de los padres, que en la familia cumplen la misión educativa hacia los hijos; pensemos en los párrocos, que son responsables de la formación en la comunidad, y en todos los sacerdotes, en los diversos ámbitos de trabajo: todos viven una prioritaria dimensión educativa; y en los fieles laicos, además del papel ya recordado de los padres, que están implicados en el servicio formativo con los jóvenes o con los adultos, como responsables en la Acción Católica y en otros movimientos eclesiales, o empeñados en ambientes civiles y sociales, siempre con una fuerte atención a la formación de las personas”.

Por tanto, “el Señor llama a todos, distribuyendo diversos dones para diversas tareas en la Iglesia. Llama al sacerdocio y a la vida consagrada, y llama al matrimonio y al empeño como laicos en la Iglesia misma y en la sociedad. Es importante que la riqueza de los dones encuentre plena acogida, especialmente por parte de los jóvenes; que se sienta la alegría de responder a Dios con todo el ser, donándola en la vía del sacerdocio y de la vida consagrada o en la vía del matrimonio, dos vías complementarias que se iluminan, se enriquecen recíprocamente y juntas enriquecen la comunidad”.