Bárbara Castro era una joven periodista cordobesa de 31 años, que estaba en un momento pleno de alegrías cuando el calvario apareció ante sus pies: casada, a la espera de una hija, delegada de medios de comunicación de la diócesis de Córdoba y profesora en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas Beata Victoria Díez. Durante el embarazo, se le detectó un cáncer maligno en la lengua. Bárbara y su marido, el arquitecto Ignacio Cabezas, abrazaron la cruz y empezaron a andar. 
El matrimonio, según recoge la Cadena COPE, tenía una prioridad clara: salvar a Barbarita, la niña que estaban esperando. Pero los tratamientos podían poner en peligro su vida. La lucha emprendida por los dos a partir de ese momento se resume en estas palabras de San Agustín: “Dios no manda cosas imposibles, sino que, al mandar, te invita a que hagas lo que puedas, pidas lo que no puedas y pidas para que puedas”. Y Bárbara pudo.
“En un momento de dilema, en el que está su hija en su vientre y una enfermedad de muerte le amenaza, ella responde que prefiere que su hija vaya adelante y nazca bien. «Y luego ya me ocuparé de mí»”, explicaba el obispo de Córdoba, Mons. Demetrio Fernández, en una una entrevista en Dos días contigo, Barbarita nació el 1 de noviembre de 2010, día de Todos los Santos. Había llegado el momento de que la madre se ocupara de sí misma. Pero era tarde.
Ignacio, el marido de Bárbara, compartía el sufrimiento con ella y, como María a Jesús, la acompañó en todo momento: “El pilar, el cayado sobre el que se ha sustentado durante este tiempo, no ha sido otro que el amor hasta el extremo de su esposo”, se explica en una nota emitida en la web de la diócesis de Córdoba. Sus compañeros recuerdan su entereza: “En todo momento ha mantenido una fe inquebrantable, ha sido el aliento y la esperanza para todos los que la han rodeado durante esta larga y penosa enfermedad”.
Bárbara falleció el pasado 5 de julio en Madrid, pero “vive, y no vive solo en nuestro recuerdo, vive en Dios, que la abrazó con ternura durante su vida y que le ha abierto las puertas del paraíso. Los ángeles han salido a su encuentro y la Virgen Santísima le ha entregado la corona del triunfo, porque Ella, mejor que nadie, sabe qué implica dar la vida por amor”.
La historia de Bárbara Castro guarda muchas similitudes con la de Chiara Corbella, una joven italiana que falleció el mes pasado, víctima también de un carcinoma. Después de ver morir a sus dos primeros hijos a las pocas horas de nacer, Chiara llevaba con esperanza su tercer embarazo. Sin embargo, en esta ocasión, el cáncer puso a prueba su fe. Y Chiara no dudó. Retrasó el tratamiento para que su hijo, Francesco, tuviera la ocasión de vivir. El niño nació sano en mayo y la madre murió pocas semanas después.
Chiara y Bárbara entregaron sus vidas por sus hijos. Amor de madre, madre coraje, instinto maternal… Muchas maneras de definir este gesto, pero solo una fe firme explica un amor inconmensurable.
Nuestra amiga y compañera Bárbara Castro García ha fallecido esta mañana en Madrid a los 31 años, tras dos años luchando contra el cáncer, desde la fe y la esperanza.
Desde la Delegación de Medios de Comunicación Social de la Diócesis de Córdoba, la recuerda por haber “desarrollado una importante labor para hacer cercano a la sociedad cordobesa el anuncio de la Buena Noticia y la actividad de la Iglesia”. “En todo momento ha mantenido una fe inquebrantable, ha sido el aliento y la esperanza para todos los que la han rodeado durante esta larga y penosa enfermedad. El pilar, el cayado sobre el que se ha sustentado durante este tiempo no ha sido otro que el amor hasta el extremo de su esposo”, señala.

















