Reconocer en la humanidad de Cristo la manifestación de Dios, es lo que pidió a la Virgen el Papa, en su saludo a los peregrinos de lengua española, que rezaron con él en Castel Gandolfo, la oración mariana dominical del ángelus.
Con la imagen de Jesús rechazado por sus vecinos y parientes, que trae a la contemplación el Evangelio del domingo 14 del tiempo ordinario, Benedicto subrayó que “Jesús no pudo hacer muchos milagros en su pueblo de Nazaret, extrañándose de su falta de fe”.
Invitó entonces a pedir a la Virgen María que interceda por nosotros para que aumente nuestra fe, y sepamos reconocer en la humanidad de Cristo la perfecta revelación de Dios”.
Signo de Amor
En la reflexión previa a la oración del Ángelus, el Papa explicó que en el pueblo de Jesús, sus vecinos se escandalizan en vez de recibirlo con fe, porque lo conocían como el hijo del carpintero y de María. “La familiaridad en el plano humano hace difícil ir más allá y abrirse a la dimensión divina”.
El Papa afirmó que “los milagros de Cristo no son una exhibición de potencia, sino signos del amor de Dios, que se actúan ahí donde encuentra la fe del hombre”, y dijo que también Jesús, en un cierto sentido se escandaliza, “la cerrazón del corazón de su gente permanece para él oscura, impenetrable… ¿Porqué no se abren a la bondad de Dios que ha querido compartir nuestra humanidad?”.
Y concluyó: “… El verdadero Signo es Él, Dios hecho carne, es Él el más grande milagro del universo: todo el amor de Dios contenido en el corazón humano, en un rostro de hombre”.

















