La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Más euro, más Europa, más Rajoy, y llega Mario Conde.

Magdalena del Amo, periodista.-   Hoy quiero ser positiva y no voy a entrar en demasiados análisis. Tras la velada en la que todo el mundo estaba pendiente de que España pidiera el rescate, un nuevo amanecer inundó la noche de la Eurozona proyectando rayos de esperanza sobre un horizonte nebuloso e incierto. Bien que se haya salvado el obstáculo para que la banca pueda recibir créditos directamente, y no a través del FROB, y que sean las entidades financieras las responsables de esos préstamos y no el Estado, es decir, los ciudadanos que pagan impuestos.

Bien que, por tanto, esos “apoyos financieros”, o como quiera que se los denomine en la terminología de la neolengua eufemística de los políticos-tecnócratas, no afecten ni la deuda ni al déficit, sino a los bancos, aunque el garantista último será siempre el Estado. Esta medida entrará en vigor a finales de año, por lo que, hasta donde sabemos, el préstamo para recapitalizar Bankia, será a través del FROB. Bien el órdago entre los tahúres Monti y Rajoy, que con muy buen envite de jugadores, bloquearon la inyección de los 120.000 millones de euros acordados en la mini cumbre de Roma entre ellos mismos, más Merkel y Hollande, para estimular el crecimiento. ¡Pues que no! Los latinos se plantaron y o se ponían en marcha medidas para rebajar el encarecimiento de la deuda pública de Italia y España, a través de suavizar las reglas del Mecanismo Europeo de Estabilidad, o rompían la baraja.

Pero no fue necesario llegar a esos extremos. Aparte de esta ayuda a la banca hay cuatro propuestas más, de las que se desconocen aún los detalles, esto es, la letra pequeña. Bien por el mensaje “más euro” y “más Europa”. Aún es pronto para saber las consecuencias de estos acuerdos. No sabemos si  funcionará o no; si se generará confianza o no. Los hombres de negro estaban en España desde el 15 de junio organizando el rescate de España. Esperamos que se tomen el avión de regreso y no vuelvan ni de vacaciones.

Aunque no quería decirlo hoy, la sombra del Nuevo Orden Mundial está ahí, cada vez más evidente y abarcadora. No puedo evitar salirme de los cauces del pensamiento simplista y encaramarme en la atalaya desde donde se ven las piezas del gran tablero del mundo con mayor nitidez aunque minúsculas. Incluso en los días claros –permítanme la licencia—se pueden ver los hilos que mueven los guiñoles del gran escenario.

En otro orden de cosas, y aprovechando el desencanto con el Gobierno del PP, Mario Conde prepara el aterrizaje en el toral de los partidos políticos. Lo hace silenciosamente, a lo Caballo de Troya. A lo sucusumucu se ha ido reuniendo con lo que en teoría podríamos definir como lo más granado de las sociedades provincianas de España, la crème de la crème. Conozco a algunos de los asistentes a estas reuniones, podríamos decir “discretas”, aunque mejor les va el calificativo de “secretas”. Mario Conde es un tipo interesante y muy brillante; de eso no hay duda. A eso hay que añadir que le gusta la política, estar en política, como demuestran sus dos intentos fallidos. Por otro lado, es cierto que la decadencia de las instituciones es un hecho. Basta  una simple ojeada a los parlamentos para ver la mediocridad de nuestra clase dirigente. Los mediocres han tomado el poder, parapetados en un sistema pútrido que no da más de sí. Y éste es el leit motiv del señor de Banesto. Su libro El Sistema es de lectura recomendada. No porque nos vaya a convencer de su inocencia, sino porque nos descorre el Velo de Isis dejando a la luz un escaparate de miseria humana, en forma de transacciones, fusiones y demás operaciones económicas, todo ello bien aderezado con traiciones, calumnias, vendettas, faldas, cuernos y otros pecados capitales. Pero que sea Mario Conde el salvador de España, no acabo de verlo.

Su partido, con el germen en Fundación Civil, un foro en defensa de la libertad, que en principio no tenía la pretensión de partido político, defiende el humanismo cristiano. Esto es muy oportuno porque son muchos los católicos con derecho a voto. Sin embargo, los términos “humanismo cristiano” y “cristianismo” o “catolicismo” no significan lo mismo. También el PP defiende el humanismo cristiano y así consta en sus estatutos. Sin embargo, no apuesta por la antropología cristiana, ni defiende las virtudes del cristianismo, aunque si abogue por determinados valores, defendidos también por los laicistas. En la práctica, en estos momentos el partido de Rajoy y Cospedal están más preocupados por contentar a los del orgullo gay que a los defensores de la vida. No vamos a entrar en las creencias del señor Conde. Es algo que pertenece al ámbito privado. Pero él ha declarado en varias ocasiones su inclinación por las filosofías orientales, el zen y otros esoterismos, que nada tienen que ver con el cristianismo; e incluso se le relacionó con la masonería. El señor Conde es un seductor, un encantador de serpientes, y confieso que para mí es un espectáculo escucharle. En primer lugar por su oratoria, después por su capacidad de ordenar las ideas, tercero por sus síntesis, y cuarto, por su cruzado de brazos cuando termina.

Mario Conde también se dejó ver en Galicia. Y más que eso. Vino y encandiló a muchos. Algunos que conozco rehusaron acudir a su encuentro, pero otros fueron y quedaron encantados bajo su hechizo. Dicen que es lo menos malo. Se habla incluso de algunos colectivos que ya le habrían prometido el voto; y se rumorea también que podría haber alguna escisión pepera. Y eso en Galicia es peligroso en estos momentos porque las elecciones tocan a vísperas. Estamos a la espera de que Núñez Feijóo anuncie si en septiembre o en octubre. No anda el PP sobrado de votos. Algunos sondeos le dan 37 escaños y otros 36. Y es que, aunque el Gobierno de la Xunta ha hecho sus deberes para un aprobado alto –con lo que se encontró y la que está cayendo—, la reforma laboral y los recortes del Ejecutivo de Rajoy, sobre todo en educación y en sanidad, son impopulares, sobre todo en una comunidad autónoma que tiene la sociedad más envejecida de España. Ni siquiera hay conejos que sacar de la chistera, y además la gente está harta de tanto espectáculo. Un tramo de AVE licitado o una obra inaugurada, que antaño reavivaban el espíritu durmiente, ahora suman poco. La gente quiere trabajo y eso no hay manera de inaugurarlo. Sólo falta que tengamos un verano con la Gran Salamandra merodeando por nuestros montes. Los incendios forestales son la mayor plaga del verano gallego. La oposición, que apenas existe, aprovecharía para reeditar su Nunca Maís que tan buenos réditos dio en su día. Aunque mucho me temo que esta vez el público figurante no está para caralladas.

Otra cosa es UPyD que planea metabolizar el descontento de los dos grandes partidos, e IU que extiende los brazos a lo más radical del PSdeG. Cabe esperar que las medidas aprobadas por la Eurozona, que en principio parecen positivas –o lo menos malo—, tengan una repercusión favorable en los mercados y sean bien explicadas a la ciudadanía. Sólo así se podría mantener viva la esperanza. Más bipar-tripar-titos, no, por favor. ¡Un poco de memoria!