ser progresista es luchar por una legislación que prohíba el aborto. (Mons. Elías Yanes)
CONVERSATION BETWEEN BELIEVERS AND NON-BELIEVERS

CONVERSACIONES. Capítulo XVI: “La instalación corpórea” (II)

ABSTRACT

This is the second part of chapter XVI. Last week, we saw the importance of human body as the concrete way for being in the world, as the way for interacting with the reality. This characteristic is named by Marías “the transparency of the body”.

This week, Marías looks at this topic in greater detail and differentiates this “transparency” when we are awake and when we are asleep. When we are asleep, we lose touch with where we are; there is no communication between the world and our body, in fact, it is normal when we wake up to wonder oneself: “where am I?”

Next, Marías talks again about how the structure of life is like a vector: our body moves forward with the structure of an arrow, it is like a biological projectile that advances from birth to death. Through our body, we express our life project.

Finally, Marías differentiates between Man and animals. Animals are predefined, both their organisms and the repertoire of their actions according to each species. On the contrary, technique has allowed Man to live in an uncertain future, to be adapted to the environment in a better way than animals are.

Next week, we will study chapter XVII of Julián Marias’s book.

 

 

A continuación nos adentramos en la segunda parte del Capítulo XVI: La instalación corpórea, del libro de Julián Marías Antropología metafísica.

 

El carácter de transparencia que el sistema sensorial da al cuerpo hace que pasemos a través de él a las cosas, al mundo. La transparencia queda en suspenso por el descanso, el mundo se contrae a los límites de nuestro cuerpo. Un paso más es el sueño, pues significa la «desconexión» de la instalación, incluso somática; es la eliminación del «en»; el hombre dormido no está «en» ninguna parte, por ejemplo puede surgir al despertar la pregunta. Julián Marías afirma que “El sueño es la «desconexión» (Ausschaltung) de la instalación, incluso somática; es la eliminación del «en»; el hombre dormido no está en ninguna parte; por eso el despertar incluye siempre larvadamente la pregunta «¿dónde estoy?» […] «¿dónde me encuentro?»”.1 Necesitamos del esfuerzo para reinstalarnos. El suspenso de la instalación deja la vida biográfica en suspenso. Si el cuerpo aislado en sí es una abstracción pues necesita un «dónde estar» y sus circunstancias, aquellas partes del cuerpo que segregan del mismo, excrementos, pelo que se corta, uñas, etc…, pasan a ser cosas, lo que era mi cuerpo.

El cuerpo humano tiene una estructura vectorial. “El cuerpo «acontece», es como un proyectil biológico que avanza del nacimiento a la muerte, durante su vida”2; o sea, se mueve en una dirección es un cuerpo y una mundanidad teleológicos. La trayectoria humana se define por la expectativa, con “el cuerpo expresamos nuestro proyecto vital –cada individuo el suyo, y cada época histórica su esquema colectivo-“3.

El hombre se diferencia radicalmente del animal, pues su magnitud es a «escala humana», no viene dad sino que varía según las circunstancias histórico-sociales. A este respecto Julián Marías afirma que “El animal está «dado», no solo en lo que es como organismo, sino en el repertorio de sus acciones, que tiene que realizar, pero que están ya determinadas por su especie; en eso consiste su naturaleza. En el hombre, por el contrario, se introduce la irrealidad –el futuro incierto- como constitutivo de su realidad, ya que está proyectivamente en la persona”4.

El hombre opera en órdenes de magnitud que no son humanos por medio de la técnica y, con ello, supera al animal al que, al estar naturalmente más dotado y adaptado a su medio, miraba con envidia. Pero la limitación, para el hombre, ha resultado en todo positivo, pues le ha permitido dilatarse vectorialmente, con enorme intensidad y en todas direcciones: que es una naturaleza en expansión, instalado en el cual el hombre se proyecta hacia ilimitados horizontes irreales.

 

La próxima semana continuaremos con la exposición de la primera parte del Capítulo XVII: La condición sexuada.

 

1 MARÍAS, J., Antropología metafísica, Alianza editorial, Madrid, 1995, pág. 115

 

2 MARÍAS, J., Antropología metafísica, Alianza editorial, Madrid, 1995, pág. 117

 

3MARÍAS, J., Introducción a la filosofía, Alianza editorial, Madrid, 1981, pág. 287

 

4MARÍAS, J., Persona, Alianza editorial, Madrid, 1996, pág. 32-33