El hombre encuentra a Dios detrás de cada puerta que la ciencia logra abrir (A. Einstein)

La roca firme sobre la que construir y reconstruir

Benedicto XVI ha visitado hoy la región italiana de Emilia, que sufrió los terremotos del pasado mes de mayo en los que murieron 26 personas y 350 resultaron heridas. La presencia del Santo Padre en medio de ellos ha sido hoy un signo potente de esperanza. En un discurso precioso Benedicto XVI les ha confiado que el corazón del Papa está junto a ellos para consolarles, pero sobre todo para sostenerles en la esperanza cristiana.

 Con palabras del salmo 46 les ha recordado que Dios es nuestro refugio y nuestra fortaleza. Eso es compatible con el temor humano y la fragilidad que se experimentan ante la catástrofe, porque la seguridad de la fe no tiene nada que ver con la de una especie de super-hombre. El Papa ha recordado que en la época de posguerra Italia aprendió bien esta lección, resurgiendo gracias ciertamente a las ayudas recibidas de mucha gente, pero sobre todo gracias a la fe de tantos animados por el espíritu de la verdadera solidaridad. Por eso Benedicto XVI ha pedido que  las instituciones y cada ciudadano se conviertan en el buen samaritano del Evangelio, que no pasa indiferente delante del que tiene necesidad sino que le socorre con amor y permanece a su lado.