Octavio Roncero, periodista.- La Real Academia de la Lengua ha entrado en política de hoz y coz, es decir sin miramientos, por la fuerza, sin precauciones, sin reparos… No parece muy serio haber introducido por las buenas, más bien por las malas, el”matrimonio homosexual” en el Diccionario de la Lengua Española. “Tanto etimológicamente como en el uso cotidiano de la inmensa mayoría de los que nos expresamos en español cuando nos referimos al matrimonio estamos hablando de la unión, comprometida y estable, entre un hombre y una mujer”, puntualiza Benigno Blanco, presidente del Foro Español dela Familia.
Pese a ello, ahora resulta que esta Academia tan prestigiosa, toma partido, alegremente, y entra en el debate de las banderías políticas, con una desenvoltura poco seria y pretende justificarlo diciendo que “en el año 2004 (es decir, casi ayer), el Ejecutivo socialista introdujo, a través de una nueva norma, el ”matrimonio homosexual”, para legalizar la unión entre personas del mismo sexo”.
Y sigue tratando de explicar lo inexplicable, pero, al igual que la decisión legislativa generó una polémica tras de sí, la decisión de introducir este termino en la versión digital del diccionario, no se ha quedado atrás. Siempre la Real Academia, se ha curado en salud a la hora de aprobar un nuevo vocablo. En este caso parece que no y la premura mostrada y el pobre argumento no parece muy convincente: solo han pasado ocho años desde la aprobación de la norma por el partido socialista, entonces en el poder, para que la docta academia apruebe ahora una de las muchas estupideces cometidas por el entonces Gobierno, que no concentraba precisamente un dechado de conocimientos y de rigor y cuyas decisiones estamos pagando todos los españoles de una forma tan dura.

















