ser progresista es luchar por una legislación que prohíba el aborto. (Mons. Elías Yanes)
CONVERSATION BETWEEN BELIEVERS AND NON-BELIEVERS

CONVERSACIONES. Capítulo XVI: “La instalación corporéa”

 ABSTRACT

This new chapter (Chapter XVI, “La instalación corpórea”) talks about Man as a corporeal being. For Marías, it is impossible to isolate the human body from the rest of the world; in his own words, “the reality of the human body doesn’t end in the limits of its skin but it is surrounded by the environment”. In this sense, this chapter underlines that the concrete way for being in the world is through our body, in a corporeal way: being corporeal is the origin of all we can plan in this world.

Marías also mentions Gabriel Marcer and his philosophy about the corporeality; Marcer thinks that being corporeal is much more than having a body or more than “being my body”. Marías asserts that it is impossible to exist without my body, so my corporeality determines my circumstances.

Finally, Marías says that the body is also the way for getting in touch with other people. The corporeality is linked with all the features of the person: through the body, we can get in touch with the others, especially with people we love. Through the body, we can also feel the characteristics of the world (we feel the comfort, when it is hot or cold, etc.)

Next week, we will study the second part of Chapter XVI.

 

A continuación nos adentramos en la primera parte del Capítulo XVI: La instalación corpórea, del libro de Julián Marías Antropología metafísica.

 

El cuerpo es una parte del mundo; en cuanto «cosa» es separable. Esa separabilidad e independencia dejan de serlo al ver el cuerpo como lo que es: no una cosa, sino algo que acontece, no algo meramente físico, sino vivo, viviente, que está viviendo. Ya que “si «aíslo» un cuerpo humano del resto del mundo, si lo dejo reducido a él mismo, muere por falta de alimento; si ese aislamiento es riguroso, todavía antes, por falta de respiración; es decir, la realidad efectiva del cuerpo viviente no termina en los límites de su piel, sino que envuelve el «mundo en torno»”1.

La realidad del cuerpo viviente no termina en los límites de su piel, sino que envuelve el «mundo en torno». A este respecto nuestro filósofo nos dice que “La existencia del mundo no es un hecho, ni nada que se agregue a la existencia del yo, sino que ser yo significa estar en el mundo porque solo en él acontece la constitución del sujeto como tal”2.

El mundo es vida para el cuerpo; de hecho, los astronautas que acaban de ir a la Luna, han tenido que llevar consigo su propia atmósfera y alimentos. Sobre la cuestión de si «tengo» cuerpo o «soy» un cuerpo; y es que “la manera concreta de estar en el mundo es, precisamente, estar corporalmente en él, lo cual no quiere decir que mi cuerpo –al cosa cuerpo- esté en el mundo, entre las demás cosas de él, sino que yo estoy en el mundo de manera corpórea”3.

Cita al filósofo Gabriel Marcel que con su filosofía arrojó algo de luz al respecto, afirma que: el «ser encarnado» va mucho más allá del mero «tener», de la propiedad o posesión del cuerpo, pues yo no soy sin mi cuerpo y esto no es algo secundario; pero tampoco puedo decir «yo soy mi cuerpo», pues va en contra de la evidencia de que yo me encuentro con mi cuerpo, me guste o no tal cuerpo. Todo ello es parte de mi circunstancia, al cual en modo alguno me reduzco. Marías afirma que “La corporeidad del hombre determina su localización. Su mundanidad o circunstancialidad, por ser corpórea, tiene carácter local. El hombre está en un mundo, y ese estar tiene, además, el modo de ser del «dónde»; de ahí la adscripción a un lugar […] tiene también una estructura local –el movimiento- y se realiza en virtud de la espaciosidad de ese mundo; como consecuencia de esta localización, el mundo humano aparece como «orientado»; es decir, hay en él «direcciones»”4.

La manera concreta de estar en el mundo es estarlo corporalmente, de modo que nuestra instalación corpórea en el mundo es proyectiva, todos mis proyectos parten de mi instalación corpórea. Así Julián Marías afirma que “El hombre solo se da en el mundo, y esa mundanidad o, si se quiere, intramundanidad lo constituye [...] Yo solo me encuentro con las cosas; no yuxtapuesto a ellas, sino haciendo algo con ellas, porque me he encontrado viviendo y, como la vida no me es dada hecha, necesito hacer algo para vivir en esta circunstancia”5.

El cuerpo también vehículo que nos conduce al otro, al amado, “a través del cuerpo amado se llega a la persona, porque su cuerpo, no es un cuerpo impersonal. Entonces se llega a la verdadera presencia, la forma radical de «estar con»6. La instalación permite y nos ayuda a comprender los caracteres comunes al mundo ya al cuerpo, como son la comodidad o incomodidad, cuando hace calor o frío, la sombra fresca de un campo… Análogamente, me siento cómodo en un cuerpo joven e incomodo en uno viejo.

 

La próxima semana continuaremos con la exposición de la segunda parte de este mismo Capítulo XVI: La instalación corpórea.

 

1 MARÍAS, J., Antropología metafísica, Alianza Editorial, Madrid, 1995, págs. 112

 

2 MARÍAS, J., Introducción a la filosofía, Alianza Editorial, Madrid, 1981, págs. 186

 

3 MARÍAS, J., Antropología metafísica, Alianza Editorial, Madrid, 1995, págs. 113

 

4 MARÍAS, J., Introducción a la filosofía, Alianza Editorial, Madrid, 1981, págs. 272

 

5 MARÍAS, J., Introducción a la filosofía, Alianza Editorial, Madrid, 1981, págs. 184-185

 

6 MARÍAS, J., Persona, Alianza Editorial, Madrid, 1996, págs. 24