Por su parte el Presidente Rajoy ha reclamado ante el plenario del G-20 la necesidad de que las ayudas europeas se dirijan directamente a los bancos, con el fin de romper el vínculo entre riesgo bancario y riesgo soberano que tanto daño ha hecho, y trazar una línea de separación clara entre las necesidades de recapitalización que puedan tener las entidades financieras y las necesidades de financiación del Estado español.
Hay que seguir mandando el mensaje de que España es un país solvente, seguir remando en la buena dirección y esperar que el irracional acoso de los mercados se vaya corrigiendo. Ese mensaje de credibilidad y confianza tiene que venir reforzado por un Gobierno que tenga claro el puerto hacia el que nos dirigimos y los pasos en la ruta reformista emprendida.















