La Eucaristía es el culto de toda la Iglesia y requiere el pleno compromiso de cada cristiano en la misión. Por eso ha sido particularmente emocionante el llamamiento que Benedicto XVI ha realizado a la Iglesia que peregrina en Irlanda, mensaje válido para toda la Iglesia universal. Hemos de reconocer con gratitud y alegría la historia tan grande de fe y de amor que nos sostiene. Y hemos de reconocer, en su justa medida, el misterio de los pecados cometidos por quienes abusaron de personas confiadas a sus cuidados, en lugar de mostrarles la belleza del camino hacia Dios. Por eso nuestra fe debe alimentarse siempre en el encuentro gozoso con Cristo, para que no se convierta en una mera cuestión de hábito.















