El hombre encuentra a Dios detrás de cada puerta que la ciencia logra abrir (A. Einstein)

Vatileaks: hechos, no paranoicas conjeturas

 

No pasa un día sin que algunos medios de comunicación presenten una imagen de la Santa Sede como un nido de intrigas y luchas de poder. Los hechos, sin embargo, son bastante más prosaicos. El principal colaborador del Papa, el cardenal Bertone, lo ha resumido en unas palabras: Se ha violado la privacidad del Santo Padre y de sus colaboradores más cercanos. La filtración de documentos sustraídos incluso de la mesa del Papa es un asunto gravísimo, pero más allá de esto, el lector ávido de emociones sentirá una profunda decepción. Todo lo más, los documentos muestran que la comunión en la Iglesia no excluye el debate sobre un amplio abanico de temas y que el Papa está abierto a escuchar todo tipo de quejas y opiniones. Por ese lado, incluso podría decirse que su figura sale fortalecida.
 
Pero la cuestión no es ésa. El daño a la Iglesia es tremendo porque se la presenta como un simple poder mundano. Por eso el Papa insiste estos días en que es el Espíritu Santo quien guía esta barca, en la que viajan juntos santos y grandes pecadores. Para quienes viven el día a día de la Iglesia las filtraciones no cambian nada. Pero sí se produce un grave daño a muchas personas de buena voluntad que sólo conocen la Iglesia por lo que cuentan los medios, generando desconfianza en un pilar histórico de nuestra civilización. A estas personas sólo podemos decirles  que miren a la Iglesia por lo que es, sin prejuicios, que den de lado imágenes prefabricadas y se queden sólo con los hechos.