Al caer de la tarde, Benedicto XVI se dirigió al Parque Norte de Milán, precioso y grande espacio verde, donde ya desde las primeras horas de la tarde lo aguardaban numerosos grupos de familias. El Papa recordó que frente a la crisis económica actual los partidos políticos deberían ser más responsables y “no prometer cosas que no pueden cumplir”, y que deben tener en cuenta que la política es “responsabilidad moral ante Dios y los hombres”.Una pareja de novios de Madagascar compuesta por Serge Razafimbony y Fara Andrianombonana también le contó sus deseos y el futuro que anhela y el papa les dijo que lo importante es que estén seguros de sus sentimientos.
El matrimonio brasileño Araujo le preguntó sobre los católicos divorciados y el que no puedan acceder al sacramento de la eucaristía. El papa dijo que se trata de un sufrimiento, que no hay recetas, pero que la Iglesia les ama y no están fuera aunque no puedan comulgar.
Una familia italiana, procedente de Ferrara, una de las ciudades que ha sufrido los terremotos registrados los pasados días en la región de Emilia Romagna, que se han cobrado 24 muertos, le contó sus sufrimientos y el papa le dijo que no están solos y que la sociedad no se olvidará de ellos.
Muchas familias continuaron la fiesta con un concierto que se ha ofrecido en el mismo recinto del Parque Norte.
El Santo Padre dio ánimos a las familias en su trabajo educativo, invitando al diálogo y a la responsabilidad. Apeló a guardar el descanso dominical, como un momento de descanso y celebración familiar. Invitó a los políticos y empresarios a ayudar a las familias en la difícil tarea de la conciliación laboral. En definitiva, nos ha vuelto a recordar que hemos sido llamados por el Señor, a vivir para Él, y que poniéndolo a Él en el centro se puede vivir con esperanza y alegría a pesar de los problemas cotidianos.

















