ser progresista es luchar por una legislación que prohíba el aborto. (Mons. Elías Yanes)
En el Encuentro con las familias recuerda que "la política es una responsabilidad moral ante Dios y los hombres"

Benedicto XVI anima a las familias en su trabajo educativo e invita al diálogo y a la responsabilidad

P.F. Más de 350.000 personas asistieron ayer sábado por la noche en el Parque de Bresso a la Fiesta del Testimonio, que presidió el Santo Padre en la vigilia de la misa con la que hoy domingo clausurará el VII Encuentro Mundial de las Familias.
 
Al caer de la tarde, Benedicto XVI se dirigió al Parque Norte de Milán, precioso y grande espacio verde, donde ya desde las primeras horas de la tarde lo aguardaban numerosos grupos de familias. El Papa recordó que frente a la crisis económica actual los partidos políticos deberían ser más responsables y “no prometer cosas que no pueden cumplir”, y que deben tener en cuenta que la política es “responsabilidad moral ante Dios y los hombres”.
 
 El Santo Padre recibió , para empezar la «Fiesta de los testimonios», la invitación de una niña del continente asiático a contarnos cómo celebraba él, de pequeño, el domingo. El Papa, en esta primera de sus intervenciones recordó con sencillez su infancia.
 
La Vigilia transcurrió entre cantos y diversos testimonios de familias, provenientes de todos los continentes, que le formularon al Papa distintas preguntas referentes a la crisis, la conciliación del trabajo y el descanso, la problemática del divorcio o sobre el miedo de los novios a profesarse un amor «para siempre».
 
Uno de los momentos más emotivos fue la conexión en directo con un grupo de familias que seguían la Vigilia desde una de las Parroquias dañadas por el terremoto en el norte de Italia. Después de responder a las distintas preguntas, con familias situadas alrededor de él, como simulando un abrazo multicolor, el Papa rezó el Padrenuestro e impartió la bendición. En el escenario, junto al Papa, presidió la Vigilia, un gran icono de la Sagrada Familia, nuevo icono símbolo de los Encuentros Mundiales.

Una pareja de novios de Madagascar compuesta por Serge Razafimbony y Fara Andrianombonana también le contó sus deseos y el futuro que anhela y el papa les dijo que lo importante es que estén seguros de sus sentimientos.

El matrimonio brasileño Araujo le preguntó sobre los católicos divorciados y el que no puedan acceder al sacramento de la eucaristía. El papa dijo que se trata de un sufrimiento, que no hay recetas, pero que la Iglesia les ama y no están fuera aunque no puedan comulgar.

Una familia italiana, procedente de Ferrara, una de las ciudades que ha sufrido los terremotos registrados los pasados días en la región de Emilia Romagna, que se han cobrado 24 muertos, le contó sus sufrimientos y el papa le dijo que no están solos y que la sociedad no se olvidará de ellos.

Muchas familias continuaron la fiesta con un concierto que se ha ofrecido en el mismo recinto del Parque Norte.

El Santo Padre dio ánimos a las familias en su trabajo educativo, invitando al diálogo y a la responsabilidad. Apeló a guardar el descanso dominical, como un momento de descanso y celebración familiar. Invitó a los políticos y empresarios a ayudar a las familias en la difícil tarea de la conciliación laboral. En definitiva, nos ha vuelto a recordar que hemos sido llamados por el Señor, a vivir para Él, y que poniéndolo a Él en el centro se puede vivir con esperanza y alegría a pesar de los problemas cotidianos.