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Pablo y Teresa participarán en el EMF: “La familia será la Iglesia del mañana”

E.C.- Pablo y su mujer viajarán a Milán para participar en su primer EMF como familia con sus tres hijos: Ángel, Claudia y Tomás. Participarán en los actos centrales presididos por el Santo Padre así como la Misa para los peregrinos madrileños que presidirá el Cardenal Arzobispo de Madrid, Antonio Mª Rouco Varela, en la Iglesia de San Ambrosio. 

 ¿Qué se espera de este encuentro?

Esperamos no perder el avión y a partir de ahí… pues los que Dios nos quiera regalar. No esperamos nada concreto, simplemente poder recibir lo que la Iglesia, y concretamente el Papa, nos quieran decir en relación a la familia (a la familia cristiana, claro). 

No esperamos volver siendo personas distintas, ni una familia distinta, sino que siendo las mismas personas de siempre, podamos vivir de forma un poco más cristiana.

– ¿Cómo puede cambiar esta experiencia en la vida de una persona que acude al EMF?

Creemos que la vida de una persona no cambia. Tampoco cambia la vida de una familia. Creemos que lo que puede y debe cambiar es la forma de afrontar el día a día en la familia. Y eso es lo que esperamos del EMF, es decir, que la Iglesia nos enseñe a educar a nuestros hijos, a poder amarnos como Jesús nos ha amado, y en la medida de lo posible a dar testimonio de lo que Dios hace en nuestra vida.

 – ¿A cuántos encuentros han asistido y qué experiencia guardan de ellos?

Este encuentro es el primero de este tipo al que asistimos. Somos más de las JMJ, ya que tenemos 31 y 29 años, y sólo llevamos casados 5 años. Recordamos Loreto, París. También acudimos a Jerusalén cuando el anterior Papa, Juan Pablo II, tuvo un encuentro con jóvenes del Camino Neocatecumenal. La experiencia en todos esos encuentros es que no volvíamos vacíos. Siempre recibes algo, una palabra.

El verano pasado acudimos a la JMJ de Madrid, con nuestros dos hijos, Ángel y Claudia (Tomás estaba ya de camino, a un mes de nacer), y el recuerdo es bonito. Ángel, sobre todo, se acuerda mucho, y ahora tiene muchas ganas de acudir a Milán y volver a ver al Papa.

– Para un movimiento como Schonsttat, ¿qué papel juega la familia?

La familia siempre juega un papel fundamental en cualquier ámbito, ya que es la primera sociedad. A partir de ahí, la familia tendrá una gran influencia en la vida parroquial, ya que está llamada a una participación muy activa y aporta la nueva juventud a la Iglesia. Podemos decir, de hecho, que la familia será la Iglesia del mañana.

– ¿Cuál cree que es el principal problema al que se enfrenta hoy la familia?

Hoy la sociedad tiende al egoísmo, al individualismo. Eso no reporta nada bueno para nadie. Ya lo dijo Benedicto XVI en Cuatro Vientos “no se debe vivir la Fe solo, hay que vivr la Fe en comunidad”.

En la familia el egoísmo y el individualismo no se dan (o no se deberían de dar). Nuestra experiencia es la de educar en valores como solidaridad, la bondad, la humildad, en definitiva en el amor al prójimo teniendo como ejemplo a Jesús.

No es fácil. Al contrario, es difícil educar a los hijos en los valores cristianos. Primero por tus propios pecados, y segundo porque la sociedad hoy no te ayuda a ello. Pero cada día luchamos para tener una familia cristiana. Y con Jesús en tu familia, realmente ganas todas las batallas.

Ahora cogeremos fuerzas renovadas en el EMF de Milán.

 – ¿Cuáles son los valores fundamentales de las familias? En estos momentos en que el término familia no está muy valorado, ¿como se pueden trasladar estos encuentros a quienes no tienen esa percepción de familia cristiana?

Los valores de las familias por sintetizar son la solidaridad y el servicio. El ser solidario, el estar al servicio, ser el último en tu familia, dejar que el otro sea más que tú… Ese es el éxito de toda familia. Cualquier otra cosa se aleja del modelo de familia cristiana.

¿Cómo trasladar esto a otras personas-familias que no comparten estas creencias ni valores?

Con la palabra es prácticamente imposible (por lo menos nosotros los vemos así). Ahora bien, si tú sales a la calle, la gente te ve y se interroga… eso ya es un gran logro. Hacer que la gente se pregunte “¿por qué eligen esa forma de vivir?”. Con eso es suficiente, porque se acercan, te preguntan y simplemente decimos: “nos es por nosotros, es por Jesucristo”. Si con ese pequeñísimo gesto consigues que alguien mire la Cruz, perfecto. Porque si alguien de forma sincera mira la Cruz, adquiere un poder que nadie le puede quitar: la esperanza, la Fe